11 de marzo de 1976: Aparición del movimiento de los trabajadores de la Universidad de Sonora

Lic. Armando Saucedo Monarque @saucedomonarque Ese día, ese mes y ese año se dio un evento laboral que podemos considerar como un parteaguas en la historia política del estado de Sonora, no antes, no después, explico el por qué. Contextualizando…

Lic. Armando Saucedo Monarque @saucedomonarque

Ese día, ese mes y ese año se dio un evento laboral que podemos considerar como un parteaguas en la historia política del estado de Sonora, no antes, no después, explico el por qué.

Contextualizando los hechos referentes, se dan en un Sonora, en aquel tiempo considerado nacionalmente como un estado distinguido por su producción intensiva con enfoque a la exportación de productos agrícolas, mineros, manufactureros y pesqueros, entre otros, llevada a cabo por una población que le ganó a la adversidad geográfica y climática al transformar su entorno, pero aparentemente rezagada en el desarrollo político en relación a las movilizaciones sociales que, por diversas demandas de la agenda social, ya se había manifestado en el centro y sur del país.

Sin embargo, ese 11 de marzo de 1976, las cosas cambiaron porque de manera fuerte y potente hizo su aparición en la escena social del estado el movimiento de los trabajadores y empleados de la Universidad de Sonora, organizado en el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora, en busca de su reconocimiento sindical y por la firma del contrato colectivo de trabajo, acompañados de un vigoroso movimiento estudiantil que había salido de la resaca ocasionada con la represión brutal del movimiento en contra de la ley orgánica universitaria en el año de 1973, agrupados bajo la bandera de ¡fuera Castellanos! en comités de lucha por escuela, centralizados en el llamado Frente Unidos Estudiantil, en donde confluían las distintas corrientes ideológicas de la izquierda militante, en un abanico de formaciones organizacionales y estudiantes de base.

Imagen antigua de la Universidad de Sonora

El movimiento de los y las trabajadoras universitarias se da en un contexto político marcado por la masacre campesina de San Ignacio Río Muerto del 23 de octubre de 1975 que, a la postre, significó la caída del gobernador Carlos Armando Biebrich Torres y una fuerte movilización de los campesinos sin tierra en el sur del estado, que modificó las condiciones sociales para permitir que resurgiera el movimiento estudiantil, bajo aquella bandera de ¡fuera Castellanos!, en ese octubre gris que marcó el declive del control político sobre la universidad de los ultraconservadores identificados como los agrotitanes de la Costa de Hermosillo, pilares del conservadurismo que tenían como expresión política, entre otras, al Movimiento Mexicanista de Integración Cristiana (MMIC´os) y que dominaban la política estatal.

A esta altura de los acontecimientos vale detenerse en la conformación de la clase política en el estado, compuesta por políticos conservadores y corruptos ligados a los grupos religiosos más retrógrados de tipo facistoide encargados de perseguir y señalar con el índice de fuego cualquier activismo democrático en la actividad que fuere, sin distinción alguna, cuyas fuerzas de formación básica se nutrían con alumnos de la secundaria de la Universidad de Sonora, hoy secundaria federal número cuatro, cuyo director era el profesor Rubén Gutiérrez Carranza, mejor conocido como el Glostora, quien alentaba y dirigía el grupo de choque, formado en aquel tiempo por quienes hoy son comentaristas, abogados, periodistas, políticos y otros, entre los cuales estaba el actual candidato aliancista Ernesto Gándara Camou, al menos como simpatizante, incluso vale decir que muchos fachos siguen activos sin asumir públicamente sus convicciones conservadoras, lo que les permitió mezclarse con una clase política estatal decadente, corrupta y déspota hegemónica en el pasado.

El día 19 de marzo de 1976, esa fuerza retrógrada de los facistoides MMIC´os, en compañía de grupos de choque financiados desde el gobierno del estado, a fuerza de garrotes, chacos, cadenas y palos rompieron la huelga de los y las trabajadoras del STEUS, sacando por medio de la fuerza bruta a los huelguistas del campus universitario obligándolos a replegarse en compañía de los universitarios a la Plaza Zaragoza, instalando un plantón permanente, en tanto los estudiantes decretábamos una huelga general universitaria, apoyada por la gran mayoría de los estudiantes quienes incondicionalmente se sumaron a la protesta y contribuyeron a su sostenimiento, movilización y difusión, creando en el punto álgido de la lucha una dirección colectiva casi hasta el final del conflicto, cuya disolución debe ser materia de otro comentario por la complejidad del tema.

El Frente Unidos Estudiantil, a finales de abril de 1976, decide levantar el paro estudiantil, volver al campus universitario y celebrar asambleas por escuela, que acordaron unánimemente recuperar el espacio universitario para los trabajadores y trabajadoras en huelga, en consecuencia, se expulsa por la fuerza a los grupos esquiroles, de tal suerte que los huelguistas volverían por la puerta grande de la dignidad obrera a reinstalar la huelga y dar un paso a la victoria.

La lucha del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora, fue una onda expansiva que impactó todas las estructuras sociales del estado, generando procesos de empatía y cohesión de la clase trabajadora, de tal forma que logra, por primera vez, que los sindicatos independientes conformaran un frente con la CTM de Hermosillo, dirigida por Norberto Ortega Hinojosa, para la realización conjunta del desfile y acto central del 1 de mayo de 1976, que concluyó con un mitin en la Plaza Zaragoza como palpable apoyo a los trabajadores y trabajadoras universitarias, como lo consignaba en sus páginas el periódico Información  de Abelardo Vasanova Labrada, afín a la causa a contra pelo de los medios de comunicación El Imparcial de José Alberto Healy y EL Sonorense de Enguerrando Tapia Quijada, como voceros de los grupos de interés, económicos y religiosos que clamaban represión porque sentían que la situación se les escapaba de sus manos, ante el empuje del movimiento sindical estudiantil, en esas fechas.

El 2 de junio de 1976, se llevó a cabo el recuento para que los y las trabajadoras universitarias decidieran su representación sindical y profesional entre el Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad de Sonora y el Sindicato Independiente de Empleados y Trabajadores al Servicio de la Universidad de Sonora, que resultó favorable al primero, lo cual permitió se cristalizara la principal demanda sindical, la firma del contrato colectivo que, a su vez, llevó al levantamiento de huelga, con las consecuencias que hasta la fecha conocemos.

Ese ciclo de la lucha sindical se cerró con el triunfo de los y las trabajadoras universitarios, en tanto el movimiento estudiantil supeditó sus demandas al triunfo de los trabajadores en una historia que tiene muchas historias por contar, hasta la fecha contada solo de manera parcial, porque no todos los que están, estaban y no todos los que estaban, están, falta dar su lugar a cada quien, en su justa dimensión y participación en una estricta revisión de los hechos, pero esa será otra historia.

Hoy festejemos la lucha y el triunfo de los trabajadores y trabajadoras universitarias.