Hermosillo, 22 de agosto 2020.-¿Te atreverías a beber el agua de la llave de Hermosillo?, es una pregunta y un reto que quizá, no pocos, nos hemos hecho en esta ciudad, donde el 12 por ciento de los hermosillenses consume el agua de la red de la tubería pública.

Mientras que en países europeos y en Estados Unidos subsiste la tendencia de consumir agua de la llave, en México y, especialmente en Hermosillo, eso no ocurre así, por el contrario, la mayoría bebe agua purificada de garrafón o en botellitas.

Una de las razones de dicho hábito de beber agua purificada, que ha crecido durante los últimos años en esta capital, obedece a la desconfianza sobre la calidad del agua que se distribuye a través de la red de tubería, por parte del organismo municipal operador llamado Agua de Hermosillo.

¿Es de buena calidad el agua que nos llega por la red de tubería a las casas de Hermosillo? Muchos habitantes de esta ciudad quizá nos hemos hecho esa interrogante durante los últimos años, misma que está relacionada con la decisión de beber o no el agua que recibimos en las llaves de nuestras viviendas.

Las razones para hacernos la pregunta sobre la calidad del agua potable de Hermosillo pueden ser variadas, desde la cuestión de si aprovechamos o no, para nuestro consumo, el vital líquido que ya recibimos en nuestras casas y que cada mes pagamos por ese servicio público; o también para que, eventualmente, dejemos de consumir tanta agua embotellada, como una medida de protección del ambiente, ya que después de consumirla en botellitas de plástico las desechamos y con ello contribuimos a la contaminación de nuestro entorno, entre otros aspectos.

Al respecto, recuerdo una anécdota que contó hace unos años un profesor de la Universidad de Sonora sobre su decisión de sólo consumir el agua de la llave de su casa, para dejar de tomarla en botellitas o en garrafón. Ese maestro, cuyo nombre omitimos, dijo que había decidido beber el agua de la llave por ser consecuente con su conciencia ecologista, ya que el plástico que se usa como recipiente del agua embotellada es contaminante.

Narró que él había estado en algunos países europeos y que observó que la gente sí consumía el agua de la llave. Tomando en cuenta esos factores, se animó a beber cotidianamente el agua de la llave, pero que lamentablemente al tiempo de estar haciéndolo se enfermó del estómago, al punto de que tuvo que ir al médico a que le diera un tratamiento para curarse

¿Coincidencia o no?, pero dicho profesor comentó que tras esa mala experiencia, coincidente o no, mejor prefirió dejar de tomar el agua de la llave y ya no volvió a hablar más del asunto.

¿Qué dicen los especialistas sobre la calidad del agua de Hermosillo?

Probablemente la respuesta a dicha interrogante, sobre la calidad del agua de la red de la tubería en Hermosillo, no sea la esperada por nosotros, pero los especialistas en el tema ya han dado su versión.

La investigadora de El Colegio de Sonora, María Elena Vega, quien recientemente presentó su libro titulado “¿Agua segura? El mercado de agua embotellada en Hermosillo”, manifestó que la calidad del agua de la tubería en esta capital es de “buena calidad” para el consumo de los hermosillenses.

Presentación del libro de María Elena Vega

 

Durante la presentación de su obra, María Elena Vega dijo que es preocupante que en esta ciudad se registre un alto consumo de agua embotellada y se deje de lado el agua potable que provee Agua de Hermosillo a través de la red de tubería, que considera es de buena calidad.

Explicó además que “se desperdician cuatro litros de agua para producir uno de agua purificada”, no obstante que vivimos en un municipio y un estado con estrés hídrico permanente debido a la escasa disponibilidad del vital líquido.

“De qué sirve tener un producto que la gente compra pero lo echa a la basura, no lo utiliza para su función, de qué le sirve al Organismo (Agua de Hermosillo) brindar agua de buena calidad si no lo informa de la manera adecuada, en un lenguaje que la gente entienda y sea de fácil acceso”, señaló.

Añadió que dicho problema es complejo y que tiene que analizarse desde varias perspectivas. Los acuerdos a los que se llegue no solo competen a las instituciones, sino a la población general como actores partícipes, no solo con la compra de un garrafón, sino con el derecho de exigir a las empresas purificadoras información sobre la calidad del agua que comercializan.

¿La alcaldesa bebería agua de la llave?

Por su parte, Nicolás Pineda Pablos, quien también presentó el mencionado libro, afirmó que el tema central de dicha obra ha sido poco abordado y estudiado y las preguntas que formula pocas veces tienen una respuesta bien documentada y contundente, por lo que se trata de un asunto que puede revelar muchos de los secretos de organización social y de la coyuntura actual.

“Estamos ante un texto que trata un tema que atañe a todos, un tema apasionante que atraviesa todas las edades, géneros, sectores socioeconómicos y grupos sociales: el agua que bebemos, tan solo plantear el tema, éste desata un caudal de preguntas”, expuso.

En un texto publicado en su página web, Pineda Pablos indicó que, de acuerdo al mencionado libro de María Elena Vega, los hermosillenses toman agua mucho más cara de garrafón o de botellitas debido a su falta de confianza en el agua de la llave.

Nicolás Pineda Pablos

Refirió que se trata de un problema de percepción que se ha ido acumulando por tres sucesos: uno, fue cuando en los años noventa el agua del norte de la ciudad contenía flúor, que hacía que los dientes de los niños se mancharan (Supuestamente este problema fue corregido hace mucho); otro suceso fueron los tandeos que se dieron hace más de diez años. Estos tandeos eran muy dañinos para la tubería y podían hacer que absorbiera agua contaminada del exterior y a veces salía sucia. Sin embargo, hace años que ya no hay tandeos; un tercer acontecimiento es el derramamiento tóxico de la presa de jales de Cananea sobre el río Sonora que se dio en 2014 y que puede haber llegado hasta la presa El Molinito. Supuestamente, el agua que se suministra actualmente a la ciudad no está contaminada porque proviene de otras fuentes (pozos y acueducto) y porque del Molinito solo se extrae la capa superior del agua de la presa.

Mencionó que el organismo Agua de Hermosillo tiene un laboratorio en el que se analiza el agua que se suministra a la ciudad y afirma que el agua de la llave puede ser consumida sin ningún riesgo. De hecho, según el libro de María Elena Vega, el 12 por ciento de los hermosillenses continúa consumiendo agua de la llave sin que reporte ningún problema.

“Parece ser entonces que, en el fondo, se trata de un problema de falta de información. El organismo Agua de Hermosillo no hace público ni anuncia con contundencia que el agua de la llave es apta para el consumo humano. Últimamente, a raíz de esta investigación, ha publicado en su página un cuadro del análisis químico biológico del agua que no es inteligible para la mayoría; pero no ha hecho nunca ninguna campaña para que los usuarios consuman el agua de la llave.

Con relación a lo que plantea el investigador Nicolás Pineda, especialista en el tema del agua, de que las autoridades no realizan una campaña para promover que los hermosillenses beban el agua de la llave, consideramos nosotros que sería interesante que la alcaldesa Célida López Cárdenas o bien el director del organismo paramunicipal que distribuye el vital líquido por la tubería, Nicolás Alfredo Gómez Sarabia, encabezaran dicha campaña de promoción apareciendo en vídeos, carteles y folletos, entre otros medios, tomando agua de la llave ¿Se atreverían a hacerlo? La respuesta la tienen ambas autoridades.

Buena calidad del agua en Hermosillo: organismo operador

“En Hermosillo contamos con agua de buena calidad y sin riesgos de ninguna especie”, aseguró en un comunicado el coordinador de Operaciones de Agua de Hermosillo, Herman Valenzuela.

Herman Valenzuela

 

Explicó que bajo la supervisión y auditoria de autoridades estatales y federales, el agua que se produce y consumen  los hermosillenses es de calidad, sin el menor riesgo de contaminación por arsénico u otros metales.

El funcionario destacó que una de las prioridades del organismo operador es que el agua que se entrega a los hermosillense no sólo sea en la cantidad, sino especialmente en la calidad adecuada para su consumo y en este último punto afirmó que los niveles se encuentran dentro de los rangos exigidos por Conagua, Cofepris y la Secretaría de Salud, “inclusive en muchos de ellos, hasta por debajo de la norma, por lo que en su consumo se descarta cualquier riesgo en la salud”.

Dijo que Hermosillo, a diferencia de otras ciudades, cuenta con 68 pozos, las presas y dos plantas potabilizadoras, lo que da la ventaja de mezclar las aguas y mejorar la calidad del vital líquido, citando que actualmente el valor de arsénico que exige la norma mexicana es de 0.025 mgs, mientras que la más alta que se maneja en Hermosillo es de 0.022 mgs.

Notas relacionadas:

La contaminación de arsénico y plomo en pozos de agua de Hermosillo rebasa la norma permitida de la OMS: Cofepris