Opiniones Principales

Cierra el gobierno de Claudia Pavlovich con violencia imparable

Por Carlos Germán Palafox Moyers

Desde hace algunos meses la violencia se ha apoderado del estado y pareciera que poco le importa al gobierno actual que está por finalizar. Lo más grave es que la violencia se podría incrementar al haber un vacío de poder que sería aprovechado por los grupos delictivos.

La violencia ha llegado a tal extremo que ya se han localizados restos desmembrados de personas, como sucedió el pasado miércoles 2 de junio, cuando elementos de la Marina localizaron un tambo con restos humanos, cerca de la Bahía Catalina, aproximadamente a 150 metros del parque industrial General Rodolfo Sánchez Taboada, del Paraje Viejo.

En plena pandemia, en junio de 2020, el Consulado General de Estados Unidos en Nogales señaló que recibió informes creíbles de violencia de cárteles en el municipio de Caborca y las áreas circundantes. Tras los acontecimientos violentos ocurridos la noche del viernes 19 de junio, donde grupos criminales mantuvieron bajo fuego el municipio de Caborca, el gobierno de Estados Unidos prohibió a sus funcionarios transitar por la carretera Federal 2, de Santa Ana a Sonoyta, frontera con Lukeville, Arizona. La disposición es derivada de los enfrentamientos armados en el área rural y la zona costera, que horas después se trasladaron a la ciudad, donde hicieron arder una gasolinera, viviendas y vehículos. El sábado 20 de junio se encontraron abandonados en la carretera Caborca-Sonoyta, en el kilómetro 115, los cuerpos sin vida de diez hombres; tenían signos de tortura y fueron asesinados con arma de fuego.

Las masacres como la de la familia LeBarón, los asesinatos de Abel Murrieta, candidato a la presidencia municipal de Cajeme, de José Luis Urbina, líder de la comunidad yaqui, y de Tomás Rojo Valenzuela, vocero de la tribu Yaqui, parecen todos conectados por el mismo eje en disputa: los recursos de la región. Los grupos criminales no solo disputan el agua, el valle o la sierra; su verdadero propósito es arrebatar los recursos esenciales de la paz y la sana convivencia entre las comunidades.

Sonora es particularmente propensa a experimentar los efectos del ambiente de violencia, principalmente por dos razones:

La primera es que tiene una ubicación estratégica por sus múltiples pasos fronterizos hacia Estados Unidos y la enorme extensión de frontera que comparte con Arizona. La frontera es de tipo queso Gourmet. En diferentes puntos de Baja California, principalmente de Tijuana, cercano a la frontera, 41 túneles para el trasiego de droga han sido asegurados; en Chihuahua tres narcotúneles fueron asegurados en los últimos 18 años, en Coahuila dos, en Sonora 56, y en Tamaulipas dos.

La segunda es que se encuentra ubicada en la intersección de cuatro de las organizaciones criminales más importantes del país, como son los cárteles de Sinaloa, de Ciudad Juárez, Jalisco Nueva Generación y el de Tijuana, con sus diferentes brazos armados.  Es natural entonces que la entidad sufra de los efectos de las disputas entre grupos delictivos competidores por la región.  Sobre este punto, el actual gobierno federal reconoció hace dos años que en el país operan 37 cárteles del narco.

El gobierno titubeante de Claudia Pavlovich

Pero la situación se complica cuando el gobierno estatal no quiere ver la magnitud del problema y prefiere voltear a otro lado, como sí la virgen les hablara. En materia de seguridad no se puede voltear para otro lado. La realidad es dura, en algunas regiones circulan por las carreteras y ciudades comandos armados; los levantamientos y personas desaparecida va en incremento exponencial; cada vez son más los negocios que pagan piso y cuota.  Si bien el fenómeno es muy complejo y no se pueden resolver todos los problemas de seguridad de un día para otro, sí es necesario mandar un mensaje claro a los grupos criminales. Un gobierno titubeante como el de Claudia Pavlovich nunca pudo mandar un mensaje claro y contundente a los grupos delictivos. Una posible explicación es que el fenómeno de la violencia no le interesó y prefirió aparecer en la sección de sociales de los medios.

Por otra parte, otro de las graves fallas es que el actual gobierno delegaba todo y nunca quedó claro quién era el responsable de seguridad en el Estado. Tampoco había un trabajo coordinado y permanente entre las diversas secretarías que integraban la mesa de transversalidad; peor aún, dichas reuniones se dejaron de lado, y cuando se convocaban, no tenían mayor trascendencia en los acuerdos tomados, ya que a ellas raramente asistía la gobernadora.  Además, los conflictos entre la Secretaría de Seguridad y la Fiscalía del Estado, en muchas ocasiones de manera abierta y en otras de manera silenciosa, no ayudaba en el diseño y evaluación de los programas. También sorprendía la indiferencia mostrada por las otras secretarías integrantes de la mesa de transversalidad que deberían estar compartiendo el diagnóstico y la problemática detectada en sus áreas y que casi nunca asistían a las reuniones de trabajo, y las pocas veces que asistieron fue para fijar la posición de que ningún otro secretario les iba a decir cómo hacer las cosas. Era muy importante que la gobernadora acompañara a su secretario de seguridad a las reuniones de las mesas de coordinación para la construcción de la paz.

Algunas estrategias necesarias

Una lección importante que podemos sacar de esa experiencia es que el gobernador debe de acompañar a los responsables directos de la seguridad pública en el estado, tanto para mostrar la relevancia de ese tema o problema de interés público, como para generarles confianza a los responsables, porque seguramente serán amenazados por los grupos criminales. También en la medida en la que en el gobierno impere una lógica de rendición de cuentas, será posible conservar la unidad y evitar que la infiltración criminal llegue a los niveles más altos.

El gobierno de Claudia Pavlovich concentraba en muchos de los casos las cifras de incidencia delictiva que eran capturadas por la fiscalía del estado y no había mecanismo para acceder a esa información. Los delitos existen, pero cuando no se denuncian, o cuando el gobierno oculta los datos, no nos está mostrando la magnitud del fenómeno de la violencia en el estado. Por esto es mejor revisar las encuestas de victimización del Inegi y hacer estudios especializados en la materia; solo así podemos conocer la verdadera magnitud del problema de inseguridad pública. También es muy importante que el ejecutivo estatal entienda cómo operan en realidad las instituciones y la comunicación permanente con los policías de bajo rango es esencial, pues es una fuente de información muy valiosa sobre el funcionamiento de las instituciones responsables de la seguridad pública.  La visita sorpresiva a los penales es otra estrategia muy recomendable para obtener información sobre las condiciones y funcionamiento de esos establecimientos penitenciarios.

Uno de los principales errores del actual gobierno fue no entender que primero se deben de identificar cuáles son los vicios de las instituciones de seguridad y después construir un plan estratégico para subsanarlos gradualmente.

Hacer equipo con los buenos policías es crucial para retomar la confianza tan decaída del actual gobierno. Es cierto, en las corporaciones policiales estatales hay redes de corrupción, pero también hay elementos responsables y profesionales y muy comprometidos con su trabajo. Es necesario trabajar con estas personas para construir nuevas capacidades institucionales. Este punto no fue explotado por la actual administración.

Otro grave problema es que los programas y proyectos de prevención de la violencia respondieron más a intereses de grupos y sus contenidos fueron más de tipo político que orientados a la prevención y contención de la violencia.

El gobierno priista de Claudia Pavlovich no pudo cumplir a los sonorenses en la construcción de un gobierno que se preocupara y trabajara por la seguridad de sus habitantes y que diseñara políticas integrales para enfrentar la violencia que afecta a miles de familias sonorenses.

* Docente-Investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Presidente del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora. Correo institucional german.palafox@unison.mx

 

 

 

 

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