Por Alejandro Rozado

En México hay dos leyes que regulan el comportamiento social: 1) La ley escrita en todo el ordenamiento jurídico -desde la Constitución hasta la último reglamento oficial; y 2) El privilegio (del latín “privus”: privado; y “legalis”: ley), es decir, leyes privadas, no escritas.

La invulnerabilidad de los ex presidentes es un privilegio ostentado por el poder durante décadas. Ésa es la ley no escrita que se someterá a consulta para que se especifique y aplique un mandato popular conforme a la ley formal. No hay modernidad con privilegios.

La derecha finge demencia con su consigna perfectamente orquestada de que “la ley no se consulta, se aplica”, con lo cual evaden al privilegio como ley-fuerza que predomina en un país tan presidencialista como el nuestro.

Así que hay que responder: “La ley SÍ se consulta porque NO se aplica a los privilegiados”.

¡Consulta masiva!