Por Luis Fernando Rodríguez Ahumada

El próximo 1º de agosto de 2021, los mexicanos podremos llevar a cabo un ejercicio ciudadano donde refrendemos a través de nuestro voto, una forma directa y participativa en el quehacer nacional.

La Consulta Popular de juicio a ex presidentes que se llevará acabo en esa fecha, está sustentada en el artículo 35 fracción 8ª de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la Ley Federal de Consulta Popular, así como el debido proceso de revisión que se tiene que hacer por parte de la Suprema Corte de Justica de la Nación para su aprobación, lo que sucedió el 20 de octubre de 2020, brindándonos de esa manera la oportunidad histórica de comenzar con ese anhelo de justicia que, por tantos años, el sistema político mexicano nos había limitado.

Este ejercicio democrático estará organizado por el Instituto Nacional Electoral, que instalará más de 57 mil mesas receptoras (mesas de votación), las que atenderán 287 mil personas escogidas de entre la ciudadanía que participó en la elección del pasado 6 de junio, donde habrá hasta 4 observadores ciudadanos por mesa, en un horario de 8:00 a 18:00 horas.

La Consulta Popular, junto con otros mecanismos como el presupuesto participativo o la revocación de mandato, constituyen mecanismos de intervención de los ciudadanos en asuntos públicos y/o de democracia directa, y tienen su origen en la antigua Grecia y Roma. Actualmente, dichos mecanismos son ampliamente utilizados en las democracias modernas, incluyendo a gran parte de los países latinoamericanos.

En nuestro país, el motivo que dio vida a la Consulta Popular de juicio a ex presidentes, son las innumerables transgresiones, abusos y crímenes propiciados a la sociedad desde la élite política, siempre bajo el cobijo de la impunidad.

En esta ocasión, con un Si o un No, ante la sencilla pregunta: ¿Estás de acuerdo o no en que se lleven a cabo las acciones pertinentes, con apego al marco constitucional y legal, para emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos encaminado a garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas? podremos abrir, como sociedad organizada, la caja de pandora en temas tan relevantes como:

  • Fraude electoral para instaurar a Carlos Salinas de Gortari en la Presidencia de la República.
  • Multimillonaria deuda del FOBAPROA con la que hipotecó nuestro presente y futuro, el ex presidente Ernesto Zedillo Ponce de León.
  • Represión en San Salvador Atenco en tiempos de Vicente Fox Quesada.
  • Errada y fallida guerra contra el narco, bajo el cobijo de un narco-gobierno, instituida por Felipe Calderón Hinojosa.
  • Atroz crimen de Ayotzinapa y rampante corrupción vivida en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Con la recaudación de más de 2.1 millones de firmas desde la sociedad civil, sin estar involucrados los partidos políticos, esta Consulta Popular deja en claro que el pueblo de México ya despertó y exige justicia y castigo a quienes, desde el poder, han abusado por tanto tiempo de nuestra noble patria.

Sin embargo, siempre hay voces en contra. Entre las principales mentiras o verdades a medias que los opositores esgrimen están:

  1. La consulta será muy costosa: Falso, esta prevista en el Presupuesto de Egresos de la federación, así como en el gasto ordinario del INE.
  2. La ley no se consulta: Falso, la ley se consulta mediante parlamentos abiertos y audiencias ciudadanas, de igual manera es una obligación de los legisladores el consultar a sus representados, en si, la consulta popular es un medio de democracia participativa.
  3. La consulta es un medio de persecución política: Falso, al consultarse a la ciudadanía se evitan las persecuciones por interés político.
  4. La consulta no sirve para nada: Falso, con la consulta se sienta un precedente histórico en la vida democrática del país, mismo que servirá no sólo para administraciones del pasado, sino para la presente y futuras.

Con estos falsos argumentos, los opositores a la consulta ni siquiera promueven el NO, sino que piden a gritos la abstención para ver si así logran mandar el mensaje de que la consulta no es algo del interés popular.

Sirva el presente escrito para hacer un llamado a las y los mexicanos a ejercer nuestro voto, ya sea a favor con el SI o en contra con el NO, mismo que ayudará a fortalecer nuestra democracia y tomar con valor, las riendas de nuestro destino.

*El autor tiene una Maestría en Asuntos Internacionales, concentración en Desarrollo Económico y Político, por la Universidad de Columbia en Nueva York, ha sido Diputado Federal y ha ocupado varios puestos en la Administración Pública Estatal y Federal. Es miembro de Morena.