Barrios Bravos, pequeñas ciudades dentro de Hermosillo: La Akiwiki

Hermosillo crece, las desigualdades sociales crecen al mismo ritmo, creando pequeñas ciudades dentro del gran monstruo urbano. Barrios bravos.

Hermosillo crece, al menos demográficamente. Y como ocurre con las ciudades que se van ensanchando,
expandiéndose amorfamente, las desigualdades sociales crecen al mismo ritmo, creando pequeñas ciudades
dentro del gran monstruo urbano.

Cada una de las grandes ciudades tiene dentro de sí, zonas que se van haciendo más incautas, más inseguras.
El gobierno, incapaz de darse abasto va perdiendo su injerencia y así es como se constituyen los famosos
barrios bravos: colonias que viven a su propio ritmo, con una cadencia íntima que los aleja de la utopía del
crecimiento para todos.

Hermosillo no es la excepción, colonias como la Akiwiki, La Apache, la Colorada, la Piedra bola, La Insurgentes,
Dunas, Amapolas, La Matanza,  Nuevo Hermosillo, Altares y tantas otras han ido creando su escala de valores
que responde a sus necesidades básicas y que las convierte en foco rojo de inseguridades, narcomenudeo y
que incluso trastoca su ethos cultural.

La Akiwiki

Ubicada al Suroeste de la ciudad, la Akiwiki es una colonia en la que se respira un polvo que lo nubla todo: Con
un gran número de calles aún sin pavimentar, casas de adobe con grandes patios que usan como vertedero, y
fundada a las faldas del Cerro que da el nombre a la colonia; su totalidad parece epitomizar el chabolismo
urbano.

Inés Servín, de 64 años, dueña de una tienda de abarrotes de la colonia, menciona que de un tiempo a la fecha
es difícil entrar a la colonia sin tener el ‘alma en vilo’, aunque no para los vecinos que ya se conocen.

Lo cierto es que la sensación de que algo extraño puede ocurrir es tangible, con las miradas de sospecha de los
residentes que siguen a cualquier extraño que entre en su territorio: Es otra de las características de los barrios
bravos, dudar de cualquiera que no sea uno de los suyos.

Un joven, de unos 27 años, con los brazos totalmente tatuados anda en bicicleta y con un pequeño cigarro en la
boca, sortea la desigual topografía de las calles sin pavimentar mientras saluda a Inés, que indica que él ya ha
estado en el Cereso en dos ocasiones.

Es la convivencia cotidiana con la violencia lo que le da su identificación, su aroma de irredento a este barrio
que lleva ya poco más de 40 años desde que se asentó a las faldas de este cerro que, en su parte más visible
lleva un gigantesco graffiti con la leyenda de ‘AKIWIKI’.
 
La mitología en la que se sustentan los barrios bravos de las distintas ciudades pasa por factores principales,
según el cronista de Tepito, Alfonso Hernández:

Una profunda desigualdad social que desemboca en el sentimiento de soledad ante las autoridades, una identificación con el barrio donde nacen que lleva a un mismo ideal y el razonamiento fractario de que tienen que sobrevivir como puedan aunado a ciertos códigos culturales que les da su identidad.

La Akiwiki bien podría ser la confirmación de las tres leyes que propone el cronista de Tepito. Es una colonia
con una tradición que viene de largo tiempo, sus vecinos son familias que se conocen de toda la vida, creando una especie de estado endémico que se propone y confirma a sí mismo.

Carlos Valenzuela, residente de hace 40 años, señala que pese a la inseguridad que se le imputa a la colonia,
los vecinos viven con cierta tranquilidad.

“Todos aquí somos gente trabajadora, siempre hay ‘cholos’ que están dañando a la gente pero eso pasa en
todas partes”, señala el vecino.