Decisión 2021: Continuidad priista o cambio morenista

Por Mario Campa Se acerca una elección histórica para Sonora, donde chocarán los últimos dos proyectos de calado nacional: El obradorismo, representado por Alfonso Durazo (Morena), y el peñanietismo, encabezado por Ernesto Gándara (PRI-PAN). La trayectoria nacional de Durazo y…

Por Mario Campa

Se acerca una elección histórica para Sonora, donde chocarán los últimos dos proyectos de calado nacional: El obradorismo, representado por Alfonso Durazo (Morena), y el peñanietismo, encabezado por Ernesto Gándara (PRI-PAN).

La trayectoria nacional de Durazo y su cercanía con el Presidente es de sobra conocida ¿Pero qué hay de Gándara?

El ahora candidato del PRI-PAN nunca se separó de la línea partidista durante el sexenio pasado -ni una sola vez, según los registros públicos del Senado-. Votó desde su curul toda iniciativa de ley que puso Peña Nieto en sus manos: Los cambios a la ley hacendaria con los gasolinazos, la reforma energética (donde continúan las investigaciones por presuntos sobornos legislativos), además de la Ley de Seguridad Interior criticada por la ONU, por nombrar sólo algunas controversias.

Ernesto Gándara se asocia en Sonora a figuras clave del peñanietismo. Además de Beltrones, coordinador de diputados de Peña Nieto, y Claudia Pavlovich, senadora de Peña Nieto, Ernesto de Lucas continúa activo en Sonora, siendo recién premiado con una plurinominal en la próxima legislatura estatal. “El Pato” es recordado porque abandonó la dirección general de ProMéxico por la puerta trasera en medio de señalamientos (2013). Ya blanqueado por el PRI con puestos de consolación, en este ciclo electoral montó un espectáculo mediático con Ricardo Bours para erigir puentes con Gándara. El clímax teatral se consumaría después con un traspié costoso que empujó a MC a romper con Bours y a reemplazarlo como candidato por Manuel Scott.

El estilo de Gobierno de Ernesto Gándara mimetiza al de Peña Nieto. Al frente del Ayuntamiento de Hermosillo (2006-2009), entregó el ahora oneroso relleno sanitario a manos de privados (a la usanza malorista) y elevó el costo de un servicio que típicamente administran bien los gobiernos. Optó, asimismo, por la fórmula hacendaria peñanietista: Deuda para financiar más gasto corriente, algo que el ISAF alertó en su momento. También replicó los pasos del ex presidente priista y sus conflictos de interés; Gándara presumió en su Primer Informe (2007) una transferencia vía fideicomiso de 6 millones de pesos a la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV) capturada por los hoteleros. Encima, como senador cobró doble durante dos años, al recibir del PRI y del erario un segundo sueldo mensual de 75,471 pesos netos como secretario técnico del Consejo Político Nacional, ligereza ética que condicionó su función legislativa.

Este 6 de junio tendremos ante nosotros una elección que enfrenta al continuismo peñanietista contra el cambio obradorista. Sonora votó en 2018 de forma abrumadora por un proyecto nacional alternativo. López Obrador obtuvo el 61% de los votos válidos en nuestra entidad y a la fecha conserva una aprobación estatal que oscila en un rango de 68-75%, según las encuestadoras reputadas.

Este 6 de junio los sonorenses tendremos otra oportunidad de castigar al peñanietismo, una filosofía de Gobierno asociada al despilfarro y a indiferencia al bienestar y al tejido social. Gándara ya dejó en claro que, de ganar, gobernaría con el PRI, el PAN y con Bours, atado por los intereses económicos y políticos de siempre. Su prioridad es el reparto del pastel, antes que poner sobre la mesa receta alguna.

Este 6 de junio toca recordar que aunque el peñanietista se vista de seda, peñanietista se queda.

*El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile. Artículo autorizado por su autor para publicarse en Sonora Inclusiva.