Denuncias de género: campo de desolación en Sonora

Mayra fue una de las mujeres que subió su testimonio al #MetooHermosillo. La respuesta que recibió fue desoladora.

Totó Respeto, integrante del colectivo feminismo Pan y Rosas, uno de los convocantes para la marcha del 8 de
marzo, explica que la situación de la mujer en México y en Sonora se ha ido recrudeciendo más y más:

“Entre la violencia del crimen organizado, la precarización laboral, las políticas públicas fallidas y la simulación
del Estado; las mujeres nos enfrentamos a un panorama desolador. Cada vez se conocen más casos de
feminicidios y desapariciones forzadas en Sonora, que en realidad no son casos aislados, sino consecuencia de
una violencia estructural ejercida desde el Estado y las instituciones”, advierte Totó. 

El feminismo joven tiene un fulgor especial, una conciencia de clase y un mensaje que busca la refundación de
las condiciones materiales de la realidad:

“Pan y Rosas es una organización internacional feminista-socialista. Nosotras luchamos por la emancipación de
las mujeres y de nuestra clase. Luchamos por un mundo más justo para las mujeres y la clase trabajadora”, indica
la activista.

También indica que es necesario eliminar la brecha generacional dentro del feminismo:

“Es necesario eliminar la brecha generacional. En Pan y Rosas estamos haciendo un esfuerzo porque las
feministas que vienen haciendo trabajo desde hace décadas, trabajen con las que tenemos menos tiempo en el
ámbito feminista. Creemos que es necesario hacer una mancuerna política que nos ayude a sacar mejores
lecciones de cada actividad. Así se mezcla este activismo creativo y la experiencia de las que vienen de mucho
mas atrás. Todo en conjunto nos va a ayudar a ganar mas batallas por los derechos de las mujeres”, finaliza Totó.

La marca de género

Mayra Borbón Espinoza es una académica, doctora en literatura y miembro del Parlamento de las Mujeres de la
Ciudad de México. Sus altas credenciales académicas han sido el fruto de un esfuerzo mayúsculo y que ha tenido que sortear obstáculos que son producto del sistema patriarcal.

“He tenido mil obstáculos, la familia, los maestros, todo el sistema patriarcal te juega en contra para que dudes
de ti.  Me he esforzado mucho, siempre desde pequeña supe que mi formación y mi trabajo me va a salvar. Para
las mujeres, tenemos que hacer el triple de trabajo para que nos tomen en cuenta”, señala Borbón Espinoza.

A pesar de los avances institucionales o al menos en el marco legal que el feminismo ha logrado, la realidad de
millones de mujeres sigue sujeta a un entramado cultural que exuda machismo y misoginia.

“Tenemos que trabajar el doble para ganar la mitad. En mi experiencia laboral luego me daba cuenta que me
pagaban menos que a otros hombres que hacían lo mismo. Es la marca de género. Y es en todos los sectores,
en los espacios intelectuales y educativos. El libro de ‘Machismo invisible’ de Marina Castañeda señala que ella
observaba que las niñas son las más inseguras para participar. Cuando eres maestras ves que ese fenómeno se
replica”, señala la doctora.

La violencia, invisibilización, negación de los derechos más básicos que sufre la mujer  es algo que viene de lejos,
desde las primeras narrativas occidentales se ha condenado a la mujer al yugo del hombre.

“Desde la literatura de las amazonas en la literatura griega se puede rastrear la misoginia occidental. Se nos
achacan que somos histéricas, la mujer en la edad media decían que era histérica porque nuestra matriz viajaba
por todo nuestro cuerpo; o desde la Iglesia, que Eva es la culpable”, teoriza Borbón Espinoza.

No sólo son las violencias laborales, sociales, físicas, emocionales y sexuales. Hay que sumar la digital. Mayra
fue una de las mujeres que subió su testimonio al #MetooHermosillo para denunciar a su agresor, el periodista 
local Luis Alberto Medina. La respuesta fue desoladora:

“Lo primero que hacen cuando una mujer habla y alza la voz es que dudan de ti, yo después de publicar mi
testimonio, recibí todos los insultos que se puedan imaginar, amenazas, hasta la alcaldesa salió a defenderlo.
Sonora, en especial, es un lugar muy machista y misógino. Por eso me fui de ahí”, reflexiona.