Efectos del salario mínimo en las condiciones vida de los trabajadores

Por Luis Felipe Munguía En enero de 2021 el salario mínimo se incrementó 15 por ciento, ubicándose en 141.70 pesos a nivel nacional y 213.39 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN). Esto implicó un incremento en…

Por Luis Felipe Munguía

En enero de 2021 el salario mínimo se incrementó 15 por ciento, ubicándose en 141.70 pesos a nivel nacional y 213.39 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN). Esto implicó un incremento en términos reales de 11.1 por ciento en comparación anual, y desde que se inició la política de recuperación salarial en 2019, el salario mínimo general acumula una recuperación de 49.9 por ciento de su poder adquisitivo.

Es importante recalcar que este incremento ha traído beneficios en reducción de la desigualdad y acceso a derechos humanos para un grupo importante de la población, mientras que, por otro lado, no se han observado efectos adversos de esta política. El 10 por ciento de los trabajadores que menos perciben, aproximadamente dos millones de personas, tuvieron un incremento promedio de su poder adquisitivo del 10.5 por ciento en la ZLFN y 10.4 por ciento en el resto del país frente a enero del año pasado. En lo que va del sexenio, los ingresos de este grupo se han incrementado 98 por ciento en la ZLFN y 39 por ciento en el resto del país.

Estos incrementos no redujeron el ingreso de otros trabajadores, pero los que más ganan se beneficiaron en menor medida. Si se calcula un coeficiente de Gini para los trabajadores asalariados formales, éste se redujo en 6.9 por ciento en lo que va de la administración. Es decir, el salario mínimo también incidió en reducir la desigualdad salarial.

Antes de 2019 el salario mínimo se mantuvo por debajo de la línea de pobreza urbana individual estimada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). En 2019 el salario mínimo alcanzó a cubrir por primera vez el 100 por ciento de la línea y, ahora, con el incremento de 2021 la cobertura es de 129.7 por ciento. A pesar del incremento sustancial en el poder adquisitivo de los trabajadores, la meta del sexenio es que el salario mínimo cubra dos veces esta línea, ya que en promedio cada trabajador se sostiene a sí mismo y a un dependiente económico, y con esto erradicar la pobreza laboral de los trabajadores que ganan el salario mínimo.

Otra de las grandes ventajas que ha tenido el incremento en el salario mínimo es la reducción en la brecha de género por ingreso. Al inicio del sexenio la diferencia salarial entre hombres y mujeres era de 14.9 por ciento a favor de ellos, para principios de 2021 ésta se ha reducido a 13.7 por ciento. La explicación es que las mujeres en México tienen ingresos promedio menores que los hombres, por lo que hay más mujeres ganando el salario mínimo. Por tanto, al incrementarlo, las mujeres se benefician más y se reduce la brecha entre ambos sexos.

Por otra parte, en 2021 también se incluyeron por primera vez salarios mínimos profesionales para las trabajadoras del hogar y para los jornaleros agrícolas. Dos profesiones que habían sido relegadas en México por años, a pesar de su importancia. Producto de la inclusión de estas profesiones, el salario promedio de trabajadoras del hogar se incrementó 16.9 por ciento, mientras que el salario de jornaleros lo hizo en 6.4 por ciento. Ambos incrementos por arriba del promedio nacional (incremento promedio de 4.5 por ciento).

Luis Felipe Munguía

Un salario mínimo más elevado en la ZLFN ha contribuido a un mayor dinamismo y resiliencia al choque económico provocado por la pandemia. El año pasado, las caídas en el empleo fueron mucho menores a las del resto del país, y el consumo se mantuvo también en niveles más altos. Por cuarto mes consecutivo, el empleo en la ZLFN muestra crecimientos anuales positivos, siendo de 1.9 por ciento para el mes de enero de 2021. La explicación es, en parte, a un mayor consumo de los trabajadores derivado de los incrementos salariales, así como una menor rotación del personal que se ha traducido en incrementos en la productividad.

Para el resto del país la historia es diferente. El empleo formal registrado en el IMSS sigue estando por debajo de sus niveles del año pasado. No parece haber efectos en el empleo debido exclusivamente al salario mínimo, sino más bien efectos negativos por la pandemia. Se puede observar que los trabajadores que están en el rango beneficiado (entre uno y dos salarios mínimos) no perdieron empleos. Por tanto, es difícil suponer que el salario mínimo haya tenido efectos en el empleo. Sin embargo, aún es necesario contar con más información para concluir cuál fue el efecto final en el empleo. Como he mencionado en otras ocasiones, se espera que en México el efecto en el empleo sea nulo, debido al nivel de concentración que existe en los mercados laborales.

*Presidente de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) de México. El autor otorgó permiso para que su artículo se publicara en Sonora Inclusiva, el cual también fue divulgado en El Financiero.

Notas relacionadas:

Para entender los salarios mínimos, con nuevas peras y manzanas