El detalle detrás de las precampañas

Por Mario Campa Terminaron las precampañas a la gubernatura y las estrategias de los candidatos van tomando forma. El discurso de Alfonso Durazo es claro: Antagoniza al grupo hegemónico que manda en Sonora -el mismo del que hablamos en tono…

Por Mario Campa

Terminaron las precampañas a la gubernatura y las estrategias de los candidatos van tomando forma.

El discurso de Alfonso Durazo es claro: Antagoniza al grupo hegemónico que manda en Sonora -el mismo del que hablamos en tono bajito los sonorenses, cual mafia.

El enemigo de Ernesto Gándara también es claro: López Obrador y la Federación. Sus votos legislativos a favor de las reformas educativa y energética y a favor de los gasolinazos se contraponen al discurso 4T. Ernesto utilizó su breve precampaña para atacar a Durazo como una extensión del Presidente.

Por su parte, Ricardo Bours eligió estratégicamente como bandera #HastaDondeTope, secundando a contraluz el discurso anticorrupción, pero focalizándolo a los gobiernos PRI-PAN.

Las alianzas también avanzaron, con un PAN limando sus históricas asperezas con el PRI para poder competirle al candidato puntero. La tensa negociación provocó la tardía salida a precampaña de Gándara, extendiéndose después el agravio a Nogales y Hermosillo. Si Gándara encabeza la candidatura a la gubernatura y Pato de Lucas se imponen, el PAN quedaría de manos vacías, conocida su particular debilidad en Cajeme.

La plataforma programática de Gándara adolece de ambigüedad. No es para menos: Está acorralado. Además de una subordinación natural a la plataforma electoral panista, cualquier desapego del Gobierno estatal expondría los vacíos y el excesivo endeudamiento que heredará.

Si Ernesto propone austeridad, evidenciaría el gasto no prioritario de la administración Pavlovich… si promete generosamente, comprometería unas finanzas estatales ahogadas… si ofrece proyectos audaces, requeriría del apoyo estratégico de la misma Federación, que va acusando de promover “centralismos”, “imposiciones” y “virreinatos”. Atado de manos, ofrece continuidad.

La principal lupa sobre Alfonso Durazo es la política de seguridad. La crítica ha venido de voces cercanas al poder estatal. Gándara se ha distanciado por motivos de peso: 1) el ecocidio del Parque Villa de Seris vino acompañado de represión policial -las escenas de activistas atados a árboles en el 2008 aún calan; 2) su presidencia en la Comisión de Seguridad del Senado (2016-18) coincidió con una galopante inseguridad generalizada en años consecutivos y a tasas vertiginosas, y 3) cualquier crítica rasparía a la gobernadora Pavlovich. De nuevo, manos atadas.

Ricardo Bours lanzó una campaña digitalmente más audaz. Tampoco es para menos: Tiene el dinero y la urgencia. También acumula más kilometraje en los municipios, contrastando sobremanera con Ernesto Gándara, anclado a Hermosillo. Ricardo mantiene un tercer lugar estatal, pero las encuestas muestran que en su natal Cajeme ya rebasó a Gándara y le impuso un dilema. Aunque éste tiene un 90% de reconocimiento entre hermosillenses, en el resto del Estado pasa más desapercibido. Eso propiciará frecuentes salidas, posibilitando que Bours asalte la capital, donde la fuga de María Dolores mermó su estructura y simpatía.

La partida de ajedrez continúa. Alfonso Durazo avanzó sus dos caballos con la presentación del libro Sonora 2021 y con la Declaratoria de transparencia, jugando a la ofensiva. Un Gándara con desplazamientos laterales tendrá que recuperar el tiempo perdido y frenar el éxodo de cuadros panistas. Su eslogan “Toda la carne al asador” busca apelar a lo emocional, pero los sonorenses demandan alternativas de cambio tras dos sexenios dignos del olvido.

*El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile.
*Artículo autorizado por su autor para publicarse en Sonora Inclusiva.