El inicio de la transición: Oportunidad de oro

Por Mario Campa Hoy martes 29 de junio la transición en Sonora verá bandera de arranque con la instalación de una comisión mixta de entrega y recepción del Gobierno estatal. El encuentro protocolario y las mesas de trabajo instaladas son…

Por Mario Campa

Hoy martes 29 de junio la transición en Sonora verá bandera de arranque con la instalación de una comisión mixta de entrega y recepción del Gobierno estatal. El encuentro protocolario y las mesas de trabajo instaladas son una ventana institucional para el intercambio de información sobre la situación del aparato gubernamental, además de servir como escaparate para el desfile de cuadros que posteriormente formarán Gobierno.

La transición es un momento político único, donde convergen un Gobernador entrante y uno saliente y donde además coincide el ocaso de una legislatura y los albores de otra. Si los actores políticos leen bien el momento electoral estatal, la reconfiguración del tablero nacional y los desplazamientos tectónicos de las relaciones internacionales, la transición en Sonora puede convertirse en una etapa dorada de colaboración y de alta productividad multinivel previo al inicio de las discusiones presupuestales que típicamente tensan el ambiente político ante la malacostumbrada práctica legislativa de buscar agua para molinos personales.

Parafraseando lo que en su momento dijo la politóloga María Amparo Casar sobre la transición presidencial del 2018 y las primeras acciones de López Obrador, el proceso de Sonora parece ser inédito en muchos sentidos pues Alfonso Durazo acapara ya todos los reflectores y va fijando agenda con su activismo. La reunión con los titulares de las dependencias federales ha imprimido desde los primeros días lo que se antoja será uno de los sellos de la casa: Una intensa colaboración con la Federación que busca zanjar de raíz los problemas coyunturales y estructurales que padece Sonora, en abierto contraste con la pasividad rutinaria y mira corta de la gobernadora saliente.

En las últimas semanas hemos visto a un Gobernador electo con apetito de cambio. Los viajes a la CDMX han servido para cimentar el estilo y las prioridades del próximo Gobierno. De momento, la negociación de las concesiones del Puerto de Guaymas y del aeropuerto de Ciudad Obregón, los avances del proyecto de una compañía energética solar con financiamiento federal, la rehabilitación pactada de 18 plantas tratadoras de aguas residuales, la inminente creación de una unidad de inteligencia financiera estatal, y el acuerdo para un programa de mantenimiento integral de hospitales con el Insabi son algunos destellos emanados de las reuniones ejecutivas.

La precaria situación hacendaria estatal impone restricciones que obligan al equipo de transición a ser creativo, enérgico y, sobre todo, íntegro. Al reverso, del equipo saliente se espera que intente salvaguardar cualquier legado -por deslavado que parezca-mediante una estrecha colaboración con su contraparte y una defensa leal de los programas que funcionan. Un nutrido intercambio institucional es el mejor escenario para todas las partes. Por el bien de todos, primero el interés general.

Sonora enfrenta grandes rezagos y un visible deterioro frente a otras entidades fronterizas. Es momento de abrir paso a una nueva camada de funcionarios, a enfoques frescos para el diseño de política pública transversal e incluyente, y sobre todo a la revigorización de una incipiente democracia donde toca recordar que los derechos se construyen y ejercen cotidianamente. Nunca más debemos dejar el Gobierno en manos de un grupo hegemónico insensible al interés común y ávido de negocios personales turbios. La separación del poder político del económico comienza desde la transición.

*El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile. Artículo autorizado por su autor para publicarse en Sonora Inclusiva.