El laberinto de la soledad… se esfumó

Damos una cordial bienvenida a las páginas de Sonora Inclusiva al destacado escritor Alejandro Rozado, con el primero de sus próximos textos. *Por Alejandro Rozado La idea central de Octavio Paz fue que el mexicano, golpeado en su accidentada trayectoria,…

Damos una cordial bienvenida a las páginas de Sonora Inclusiva al destacado escritor Alejandro Rozado, con el primero de sus próximos textos.

*Por Alejandro Rozado

La idea central de Octavio Paz fue que el mexicano, golpeado en su accidentada trayectoria, se hallaba en solitaria orfandad, fragmentado, extraviado entre las sinuosidades de un laberinto histórico del cual había que encontrar la salida. La metáfora del dédalo se convirtió, durante más de medio siglo, en un clásico fatal de nuestra propia representación. El mexicano estaba solo y triste, enojado consigo mismo y, hermético, desconfiaba de los demás -acaso zigzagueaba su historia a través de convulsiones hiperviolentas.

Fue una imagen perfecta: pasmados ante ese inexorable reflejo, nos motivó a especular acerca de un nuevo Teseo que encontrase la salida siguiendo el hilo de Ariadna.

Paz invitó a pensar al país desde ese nuevo ángulo; fue también un exhorto a la contemplación pasiva y al lamento por el extravío.

Pues bien, desde 2018 -con la irrupción de la 4T-, ese laberinto por fin se esfumó. Nunca encontramos la salida -jamás daríamos con ella.

Simplemente cambió la época y, con ella, nuestro paradigma; hemos madurado a golpes y lecciones y ahora prescindimos de la metáfora paciana. Si se quiere, dejamos de divagar acerca de cuál sería el caminito que nos condujese hacia nuestra liberación. Ésta llegó de repente, se conjugaron en ella varios factores históricos. La 4T nos reveló que las aparentemente infranqueables paredes de aquel laberinto eran en realidad de papel… y las desgarramos. Se acabó esa soledad.

Octavio Paz nos ayudó a comprender nuestra inmadurez histórica. Hoy contestamos al poeta: “¡Crecimos!”. Hubo que esperar 70 años.

Gracias, Octavio, por situar nuestra condición que creímos fatal. Inéditamente, superamos la matriz que nos propusiste. Hoy te decimos que ya no estamos solos, ni extraviados. Tampoco tenemos miedo; ya no huimos del maldito Minotauro que nos aterrorizó: ahora vamos por él.

* Alejandro Rozado es hijo de exiliado español, nació y se formó en México, DF, 1954. Estudió Física (UNAM), es Sociólogo (UAM-I), Crítico de Cine (UIA) y Psicoterapeuta Sistémico (IPSO). Fue editor en Ed. Grijalbo y Terranova y docente en la UAM, UAP, Chapingo y U de G. Militante de izquierda durante los difíciles años 70’s, ha publicado en numerosas revistas de crítica y cultura (Canícula, El Buscón, Dicine, Vuelta, Replicante, Tedium Vitae, Fractal). Ha escrito cuatro libros: “Cine y realidad social en México” (U de G), “Los gallos no existen y otros poemas” (Ed. Molino de Letras) y “Decadencia y poética de la historia. Ensayos sobre Octavio Paz” (UACh) y “El Moscovita” (CECA-Jalisco). Radica en Guadalajara con su familia y da terapias desde hace más de 30 años en su consultorio particular. El autor autoriza la publicación de su texto en Sonora Inclusiva.