El plan económico de Biden

Por Carlos Germán Palafox Moyers En los Estados Unidos hay un viejo mito que dice que los republicanos gestionan mejor la economía que los demócratas, sin embargo, es un mito que hay que analizar. La evidencia económica demuestra que los…

Por Carlos Germán Palafox Moyers

En los Estados Unidos hay un viejo mito que dice que los republicanos gestionan mejor la economía que los demócratas, sin embargo, es un mito que hay que analizar. La evidencia económica demuestra que los gobiernos demócratas tienden a coincidir con períodos de más crecimiento, menos desempleo y mejor desempeño bursátil que las presidencias republicanas.

De hecho, las recesiones estadounidenses ocurren casi siempre durante gobiernos republicanos. Las recesiones de 1970, 1980‑82, 1990, 2001, 2008‑09 y ahora la de 2020 ocurrieron con un republicano en la Casa Blanca (con la salvedad de que la doble recesión de 1980‑82 comenzó con Jimmy Carter pero continuó con Ronald Reagan). Asimismo, la Gran Recesión de 2008‑09 fue resultado de la crisis financiera de 2007‑08, que también ocurrió durante un mandato republicano. La gran crisis de bloqueo generada por la pandemia en el recién 2020 se registro en el período de D.Trump de gobierno Republicano.

Las razones económicas para preferir a Biden comienzan por las razones económicas para hacerlo contra el presidente Donald Trump. Basta señalar la política fiscal de disminuir los impuestos a las grandes corporaciones, que no aportó las inversiones y el crecimiento que prometió, y cuyo principal efecto fue aumentar el déficit fiscal durante los primeros tres años de su presidencia. El costo social para la población fue muy alto. Se aplicaron en recetas basadas en la creencia que, reduciendo los impuestos, la economía se expandiría de manera inmediata y sostenible en un largo tiempo. Más aún, pudo haber crecimiento, pero con una alta concentración de la riqueza y de ingresos como sucedió en el gobierno de Trump, así la política de reducción de impuestos  no beneficio a grandes sectores de la sociedad.

Esto no significa que la política de reducción de impuestos, junto con otras medidas fiscales, no sean importante, no,  pero utilizarla en 2017 no era el momento adecuado y esto debería sentar un precedente para futuros gobiernos. Sin embargo, el déficit posterior en respuesta a la pandemia fue inevitable y, dadas las circunstancias, beneficioso.

Es importante subrayar que los Estados Unidos sobrevivió cuatro años de un presidente mendaz, desprovisto de comprensión (y menos aún respeto) del Estado de Derecho y de los principios en los que se basan la democracia y la economía de mercado.  Reparar el daño no será fácil, sobre todo mientras la pandemia de COVID‑19 agrava los problemas de Estados Unidos. Trump logró que un país con apenas el 4% de la población mundial ya cuente con más del 20% del total de muertes por COVID‑19 a nivel mundial, hecho completamente vergonzoso en vista de que Estados Unidos tiene un sistema de atención médica avanzado (aunque caro).

El presidente electo de los Estados Unidos Joe Biden tiene una agenda de política económica muy diferente a la del presidente Donald Trump. Pero que pueda poner en práctica sus propuestas dependerá de tres factores: la composición final del Senado, que ya se tiene mayoría demócrata; la capacidad de Biden para aprender de aciertos y fracasos del pasado y que la economía de los Estados Unidos pueda evitar un shock que le reste crecimiento.

En lo relativo a ese último punto la agenda vendrá acompañada de un plan de 1.9 billones de dólares para estimular la mayor economía del mundo, debilitada por la pandemia de covid-19.

El primer punto del programa será la recuperación tras la pandemia. Con varias vacunas a la vista, la tarea inmediata es tender un puente entre el presente y la economía poscrisis. Ya es demasiado tarde para una recuperación de la economía en “forma de V”. Muchas empresas han quebrado, y muchas más lo harán en las semanas y meses venideros; hogares y empresas se están quedando sin ahorros. Para el colmo, es posible que las estadísticas no expresen la magnitud de la crisis. La pandemia ha hecho estragos en la distribución de ingresos y riqueza afectando con ello a los sectores más vulnerables del país vecino. Incluso quienes pudieron contra las políticas de desalojos y ejecuciones hipotecarias están cada vez más endeudados, y puede que no resistan más tiempo.

Ante esta grave situación el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este jueves un ambicioso plan que presentará ante el Congreso para reactivar la economía del país vecino y por otro lado, buscará frenar el impacto de la pandemia, que se ha cobrado ya más de 300.000 vidas y supera los 23.2 millones de casos en su territorio. Los últimos datos económicos son alarmantes ya que hay 18 millones de estadounidenses que aún dependen del subsidio de desempleo y unas 400,000 pequeñas empresas han cerrado.

Bajo este contexto, el futuro gobernante Biden anunció un “plan de rescate y recuperación de dos secciones”, que espera sirva de “puente” hacia el otro lado de la crisis.

El futuro presidente indicó que la primera parte será denominada ‘Plan de rescate estadounidense’, dirigido a enfrentar la emergencia sanitaria del coronavirus y a brindar “asistencia financiera directa y alivio a los estadounidenses”. Sobre su segunda parte, que denominó ‘Plan de recuperación’, aseguró que lo dará a conocer en febrero durante una sesión conjunta del Congreso y abarcará inversiones en distintas áreas como la infraestructura y energías limpias.

El presidente entrante planteo que, con la primera parte del plan, aspira a sacar de la pobreza a 12 millones de estadounidenses y reducir a la mitad la pobreza infantil, que estimó afecta a 5 millones de menores de edad. También en esta fase se pretende a poyar a 14 millones de personas que se han retrasado en el pago de su alquiler y de no hacerlo habrá una ola de desalojos y ejecuciones hipotecarias en los próximos meses.

La iniciativa, que deberá recibir el aval del Congreso al igual que los paquetes aprobados previamente, incluye un programa de pagos directos por 1.400 dólares. Este será adicional a los 600 dólares que ya se recibieron en el mes de diciembre de 2020.

Quienes soliciten apoyo por desempleo, además, recibirán un apoyo extra de 400 dólares por semana, lo que va a mejorar sensiblemente su capacidad de compra.

De igual forma, se destina 160 mil millones de dólares para el programa de vacunación en el país, 20 mil millones para las tareas de distribución de las dosis, así como 50 mil millones de dólares para pruebas.

También propone invertir 170 mil millones en escuelas e instituciones de educación superior, incluido un monto de 130 mil millones para asegurar que los establecimientos educativos puedan reabrir de manera segura pese a la pandemia de coronavirus.

El proyecto prevé aumentar el salario mínimo federal a 15 dólares por hora y estipula 350 mil millones de dólares en fondos de emergencia para gobiernos estatales y locales, señalaron los informes.

En diciembre pasado, el Congreso aprobó un paquete de estímulo económico por 900,000 millones de dólares, y ya en marzo, cuando el país sufrió el mayor impacto de la pandemia, los legisladores habían respaldado otro plan de ayuda, por valor de 2.2 billones de dólares, el mayor de la historia del país.

Sin embargo, es muy probable que los republicanos se opongan a generar billones de dólares adicionales de deuda que Estados Unidos ya ha contraído para hacer frente a la pandemia. El plan propuesto por Biden es muy ambicioso y nada barato, sin embargo, contará con la ayuda de los demócratas, que para cuando haya tomado posesión el 20 de enero ya controlarán ambas cámaras del Congreso por estrechos márgenes.

En la próxima entrega se analizará cómo estará diseñada la propuesta de la política recaudatoria y su impacto en los diversos agentes económicos del país vecino.

* Docente-Investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Presidente del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora. Correo institucional german.palafox@unison.mx