Expectativas económicas 2021 (Parte I)

Por Carlos Germán Palafox Moyers Para abordar las expectativas económicas 2021 es necesario realizar un recuento de lo que sucedió en 2020, a nivel mundial y en México, en términos económicos y de salud. En esta entrega se abordará la…

Por Carlos Germán Palafox Moyers

Para abordar las expectativas económicas 2021 es necesario realizar un recuento de lo que sucedió en 2020, a nivel mundial y en México, en términos económicos y de salud. En esta entrega se abordará la expectativa de crecimiento en la actividad económica de México para el presente año. En este 2021 se estima un mejor año económico a pesar de que el mes de enero se presento el mayor número de personas fallecidas por Covid-19 en territorio nacional.

Sin duda la primera ola de la pandemia del coronavirus, marzo-noviembre de 2020, dejó una economía muy golpeada, así como un gran número de fallecidos y contagiados de personas, no solo en México sino en el mundo. El dilema o la encrucijada de la pandemia era preservar la salud y la vida o el mantener los ingresos y empleos que generan vida para la sociedad. Esto es, aplanar la curva de contagios significa contraer la actividad económica a través del confinamiento o mantener los niveles de actividad previos a la pandemia significaba llevar a millones de personas a contagiarse y fallecer por el virus. Habría que seleccionar solo una alternativa y se escogió el confinamiento como medida para enfrentar a la pandemia, a nivel global.

Esto trae consigo la gran crisis de mayor impacto económico en el mundo global, en toda la historia del capitalismo moderno. Los efectos de la crisis originada por la pandemia fue y sigue siendo, de orden multifacético.

El confinamiento fue un shock de oferta laboral y un shock de demanda, es decir, las personas, en su mayoría, no podían ir a trabajar y, por otro lado, la gente no podía asistir a la escuela, teatros, bares, casinos, viajes. Ello dio por resultado que las empresas no tuvieran para el pago de renta, de salarios de los trabajadores, de créditos, del pago de impuestos y además, las familias no recibían ingresos, no podían pagar la renta o el crédito de sus casas, las tarjetas de créditos y en el extremo para comprar alimentos. El resultado fue el cierre masivo de empresas, especialmente de servicio y comercio; el incremento del desempleo o la reducción de los salarios para sectores importantes de trabajadores y el incremento del déficit fiscal para la mayoría de las naciones a nivel global.

Ante el gran impacto en la caída de la producción mundial y consecuentemente el incremento del desempleo a nivel global, se plantearon diferentes alternativas para poder reactivar el ciclo económico.

Primero: se convirtieron en actividades esenciales los sectores de la manufactura, construcción y minería, atenuando un poco la caída de la producción y el empleo a nivel mundial.

Segundo: se diseñaron Políticas fiscales y monetarias de los bancos centrales y los gobiernos de una gran cantidad de países, sin lograr los efectos deseados en reactivar el ciclo económico. De acuerdo con el reporte de la OCDE resalta de que mayores estímulos fiscales no siempre se han traducido hasta ahora en un mejor desempeño económico, lo que sugiere que no todas las medidas se han utilizado “sabiamente”. El apoyo monetario y fiscal debe canalizarse hacia un mejor y más sólido crecimiento económico, dando prioridad a las inversiones en educación, salud, infraestructura física y digital.

Veamos los impactos en la actividad económica de nuestro país.

México

Hay que recordar que en el segundo trimestre de 2020 la economía mexicana registró las mayores caídas en la historia, -17.1% en su comparación trimestral y -18.7% anual. Sin embargo, la economía mexicana creció 12% en el tercer trimestre del año, pero cayó -8.5 % en comparación con el tercer trimestre de 2019. La contracción anual de la actividad económica fue de 8.5%, cifra mucho más amplificada que las crisis recientes. Se trata de la segunda caída más profunda desde 1900, antecedida por una de 14.8% en 1932. Una de las peores caras de las crisis económicas es el desempleo, y el año pasado, de acuerdo con cifras del IMSS, se perdieron 647,710 plazas tan solo en el sector formal de la economía. Se trata de la peor cifra de empleo del que se tiene registro.

Los sectores más afectados por la crisis fueron los servicios y comercio con especial énfasis el sector turismo, hoteles, restaurantes; la minería presentó una contracción del 6.6% anual, mientras la construcción perdió el 5.5% de los empleos formales. En contraste, los sectores agropecuarios, los servicios sociales y eléctricos, fueron los que más crecieron con una tasa de 1.4%, 0.30% y 0.40%, respectivamente. El resultado de la gran crisis de confinamiento, en México y el mundo, se tradujo en un cierre masivo de empresas; pérdidas de millones de empleos e incremento en el déficit fiscal de la mayoría de los países.

Expectativas económicas 2021

Después del trágico desempeño de la economía global en 2020, las expectativas para 2021 apuntan hacia la recuperación global. Bajo este escenario se estima que la economía presentará un ritmo de crecimiento de la actividad económica que oscilará entre el 3.5% y 4.5%.

En este año aparecen fuerzas que afectarán, algunas positivas y negativas, al crecimiento de la economía nacional, como son la pandemia, la vacuna contra el coronavirus, los Estados Unidos, las remesas y la política social y de infraestructura del gobierno de López Obrador.

La economía de Estados Unidos

El paquete de recuperación de 1.9 billones de dólares propuesto por el presidente de Estados Unidos proporcionará un gran estímulo a la economía. Hay que recordar que los recortes de impuestos masivos que D. Trump otorgó a multimillonarios y corporaciones en 2017 resultaron los déficits fiscales más altos registrados en Estados Unidos, sin embargo, la inversión y el crecimiento prometidos nunca se materializaron.

Por el contrario, el plan propuesto por Biden se necesita con urgencia. Los datos publicados recientemente muestran una desaceleración en términos de producción como de empleo. Existe evidencia abrumadora de que el paquete de recuperación proporcionará un enorme estímulo a la economía y que el crecimiento económico generará ingresos fiscales sustanciales, no solo para el gobierno federal, sino también para los estados y municipios, que ahora carecen de los fondos que necesitan para proporcionar servicios esenciales.

Al igual que muchos países, la pandemia ha devastado algunos sectores de la economía, provocando el cierre masivo de empresas, especialmente entre las pequeñas. Existe un riesgo real de no aprobar el paquete fiscal  cause un daño enorme y posiblemente duradero en el país vecino. Esto se debe a que los malos resultados económicos aumentan la ansiedad económica (agravando la ansiedad inducida por la propia pandemia), lo que lleva a una espiral descendente en la que el comportamiento precavido reduce el consumo y la inversión, debilitando aún más la economía. Una primera prioridad es asegurar que haya fondos disponibles para combatir la pandemia, permitir que los niños regresen a la escuela y permitir que los estados y localidades continúen brindando los servicios de salud, educación y otros servicios de los que depende la gente. La ampliación del seguro de desempleo no solo ayudará a los vulnerables, sino que brindará tranquilidad y conducirá a un aumento del gasto, con beneficios para toda la economía.

La moratoria de los desalojos hasta el 31 de marzo y la asistencia a las familias de bajos ingresos también fomentarán el gasto. Está muy documentado que los sectores más empobrecidos tienen una alta propensión a consumir, por lo que un paquete dirigido a aumentar los ingresos en ese sector (incluido un aumento en el salario mínimo, créditos por hijos y el crédito tributario por ingresos del trabajo) ayudará a reactivar la economía.

De presentarse la recuperación de Estados Unidos, se dará un gran impulso a las cadenas de valor entre México, Estados Unidos y Canadá. Hay algunas estimaciones de que México puede crecer 6 por ciento o más si el crecimiento del país vecino logra un crecimiento del 5%.

En la próxima entrega se analizarán los impactos de las diversas fuerzas que afectarán a la actividad económica del país.

* Docente-Investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Presidente del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora.  Correo institucional german.palafox@unison.mx.