Inseguridad, violencia, corrupción y recesión económica en la recta final del gobierno de Claudia Pavlovich (Parte II)

Por Carlos Germán Palafox Moyers En la entrega anterior señalábamos que el gobierno priista de Claudia Pavlovich no pudo cumplir a los sonorenses en la construcción de un gobierno que se preocupara y trabajara por la seguridad de sus habitantes,…

Por Carlos Germán Palafox Moyers

En la entrega anterior señalábamos que el gobierno priista de Claudia Pavlovich no pudo cumplir a los sonorenses en la construcción de un gobierno que se preocupara y trabajara por la seguridad de sus habitantes, y que fue incapaz de diseñar políticas integrales para enfrentar la violencia que afecta a miles de familias sonorenses.

Afirmamos también que no pudo, o no quiso, eliminar la corrupción de su equipo más cercano de colaboradores, fallando así a su promesa de combatir ese terrible cáncer de la corrupción. Los graves señalamientos de ‘La Estafa Maestra’ y ‘La Operación Safiro’ desacreditaron aún más la gestión del actual gobierno estatal, toda vez que se presume que, en dichas operaciones, estuvieron involucrados funcionarios del estado.

En esa primera parte mostramos evidencia de que en la economía los resultados tampoco han sido positivos, pues está dejando a Sonora en una profunda recesión económica. Ante todos esos malos resultados del actual gobierno priista, concluimos que Ernesto “el Borrego” Gándara, siendo parte de ese grupo, lo único que garantizaría es el continuismo de un gobierno ineficaz, corrupto e insensible a las necesidades y problemas de la mayoría de las y los sonorenses.

Otro sensible problema que afecta a los sonorenses es la falta de oportunidades de trabajo y salarios bien remunerados. Además, la deuda pública representa un gran obstáculo para el desarrollo de la región, ya que ésta se ha venido incrementando en los últimos doce años.

El actual gobierno priista de Claudia Pavlovich, así como el anterior gobierno del PAN, no tuvieron la visión o no les interesó, por privilegiar intereses particulares, generar un desarrollo y crecimiento sostenible de la economía sonorense. Sabemos que un elemento central para ello es la atracción de inversión extranjera como complemento a las inversiones locales y del gobierno. La combinación de estos tres factores permite incrementar los niveles de producción, de empleo y de salarios, haciendo más competitiva a la región, e incrementado las exportaciones a los mercados internacionales. Los niveles de inversión extranjera registrada en el período del actual gobierno ascendieron solamente a 2 mil 64 millones de dólares, mientras que los niveles de exportaciones han sido los más bajos registrada en los últimos 10 años. Estamos en el sótano comparado con los estados de la frontera norte. La gran interrogante es: ¿por qué llegamos a esta situación de un monto tan bajo de inversión extranjera en Sonora?  Debe haber una explicación más allá del fenómeno de la violencia, ya que Baja California, Chihuahua y Tamaulipas son estados con mayor índice de violencia que Sonora y, si embargo, registraron una importante inversión extranjera, como lo podemos ver en la siguiente tabla:

Una explicación podría ser que el gobierno estatal no diseñó un programa innovador para la atracción de IED y ello explique la gran caída de los niveles de inversión extranjera en el estado. Otra posible explicación es que los grandes empresarios internacionales ven algo en Sonora que no les agrada, como por ejemplo la estrecha relación entre los sindicatos y las autoridades del trabajo, que muchas veces frenan o limitan los derechos y libertades de los trabajadores.

En ese contexto, el proyecto de integración regional entre Sonora y Arizona denominado Mega-región, desapareció como por arte de magia. La multicitada Mega-región fue un verdadero fraude como proceso de integración económica regional. El anuncio de este proyecto buscó más efectos mediáticos que una verdadera integración económica regional.

El gobierno de Sonora hace referencia a la Mega-región poniendo énfasis en la industria automotriz, especialmente a la empresa Lucid Motors, que invertirá poco más de $300 millones de dólares para el inicio de la producción del primer automóvil de Lucid, el sedán de lujo Lucid Air y cuya fabricación se realizaría íntegramente en Casa Grande, Estados Unidos.  Así, se espera que la fábrica tenga un importante impacto económico positivo en la región de Arizona, que incluye aproximadamente 4,800 empleos directos e indirectos para 2029, con más de $700 millones en inversión de capital para mediados de la actual década. La pregunta obvia es la siguiente: ¿Qué ha ganado Sonora con la muy citada integración de la Mega-región Son-Ari? Nada, pero absolutamente nada; la única ganadora será la alta burocracia, que tendrá una justificación para viajar con gastos pagados a Arizona.

La escasa inversión pública ejercida en el gobierno de Claudia Pavlovich, sumada a la fallida estrategia de integración de la Mega-región y los bajos niveles de inversión extranjera directa, entre otras políticas fallidas, llevaron a que el nivel de actividad económica en Sonora presentara, a partir de 2016, un proceso de desaceleración, hasta llegar a una recesión económica en los años 2018 y 2020. En el segundo, tercero y cuarto trimestre de 2020, la economía sonorense presentó tasas de crecimiento negativas de 14.8%, 7.2% y 1.0%, respectivamente.

Además de presentar un grave deterioro en la actividad económica, sin poder generar niveles de empleos formales y con buena remuneración salarial, hay una severa restricción de las finanzas públicas originada por la deuda de corto y largo plazo. Desafortunadamente para el estado de Sonora la deuda se ha convertido en una bola de nieve, afectando con ello el bienestar presente y futuro de la sociedad sonorense.

Durante el periodo 2009-2019, el saldo de la deuda pública de Sonora se incrementó en 17 mil 152 millones de pesos, al pasar de 4 mil 024 millones de pesos en 2009 a 23 mil 074 millones de pesos en 2019, incremento que representa el 420% respecto a 2009. Este periodo abarca los gobiernos del panista Guillermo Padrés y de la priista Claudia Pavlovich.

Fuente: Elaboración propia con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Estos datos muestran la estrategia fallida de endeudamiento que tanto el gobierno priista actual, como el gobierno panista que le precedió, diseñaron desde el inicio de sus gestiones. Si bien la deuda se incrementó sustancialmente en el periodo de Guillermo Padrés, en el actual gobierno de Claudia Pavlovich no se implementó ningún programa o estrategia para frenarla, sino que, por el contrario, la deuda siguió incrementándose. Este mal diseño de política de endeudamiento ha llevado Sonora a ser uno de los estados con mayor endeudamiento a nivel nacional.

Esos malos resultados se deben a que en Sonora todavía prevalece un gobierno irresponsable, corrupto e insensible a las necesidades de la mayoría de los sonorenses y que solo ha servido para enriquecer a ciertos grupos del PAN y del PRI, así como a algunos empresarios. Y no cabe duda de que Ernesto “el Borrego” Gándara, siendo parte de ese grupo, lo único que garantizaría es el continuismo de ese tipo de gobierno.

Con esos elementos podemos señalar con firmeza que la única opción para alcanzar una profunda transformación económica, política y social de Sonora, es que el próximo 6 de junio salgamos a votar por Alfonso Durazo y por las candidatas y candidatos de Morena, ya que solamente ellos nos garantizan que desde los órganos de gobierno se impulse esa transformación.

* Docente-Investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Presidente del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora. Correo institucional german.palafox@unison.mx

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