La consulta popular y su importancia

Por Jesús Antonio Ceceña Guevara En septiembre del año pasado durante la recaudación de firmas para solicitarle al INE la realización de una consulta popular que lleve a juicio a los expresidentes de México, por delitos cometidos en perjuicio del…

Por Jesús Antonio Ceceña Guevara

En septiembre del año pasado durante la recaudación de firmas para solicitarle al INE la realización de una consulta popular que lleve a juicio a los expresidentes de México, por delitos cometidos en perjuicio del pueblo de México, uno de los jóvenes promotores de esa campaña me hizo la pregunta. ¿Por qué considera importante llevar a cabo la consulta popular? Ante el inesperado cuestionamiento respondí vaga y atropelladamente para salir del paso, sin embargo, insatisfecho con mi respuesta, la pregunta quedó dando vueltas en mi cabeza hasta que al final de ese día pude organizar mis ideas sintetizándolas en tres puntos, las cuales expongo a continuación.

1. Recuperar la memoria histórica. La consulta popular sirve como un medio para traer al presente eventos y actos cometidos por los actores de gobiernos anteriores y que desafortunadamente se van quedando en el baúl de los recuerdos sin que nadie los reclame. Los mexicanos hemos padecido de una memoria de corto plazo respecto a las decisiones tomadas por los gobiernos pasados, lo que fue favorable para un régimen que cambiaba de actores cada sexenio; debe de reconocerse el papel que han jugado en este sentido los medios de comunicación como excelentes distractores sociales, agreguemos a esto la carencia de la asignatura de formación cívica dentro de nuestro sistema educativo, lo que ha repercutido en la falta de una cultura que nos permita distinguir las repercusiones sociales, económicas y políticas a largo plazo que ocasionan las decisiones que toman los gobernantes en un momento determinado y el papel que debemos jugar nosotros como ciudadanos, esto me lleva al segundo punto en la importancia que tiene la consulta popular.

2. El ejercicio de la democracia participativa. La falta de esa cultura cívica deriva en una apatía social y en reducir la participación política tan solo en acudir a votar cada tres o seis años, ésta era una situación muy cómoda para el viejo régimen y los candidatos de los diversos partidos políticos que, después de ser elegidos, dejaban de responder a las necesidades y reclamos de sus gobernados y al mismo tiempo convertía al ciudadano común en cómplice del sistema al relegar su participación a un simple acto de presencia en las urnas cada determinado tiempo; llevar a efecto la ley de participación ciudadana mediante la consulta popular contribuye en fomentar esa cultura cívica de la que aun carecemos.

La democracia participativa significa no delegar en las autoridades todas las decisiones que afectan a la sociedad en su conjunto y adoptar un papel activo para impedir que esas decisiones atenten contra la integridad física, moral y patrimonial de los ciudadanos, lo que me lleva al tercer y último punto.

3. No se repitan los actos. Los actos de corrupción y los atropellos a los derechos humanos ejercidos con total cinismo por gobiernos anteriores fueron cometidos gracias a la impunidad de la que gozaban, de ahí resulta la importancia de que la ciudadanía cuente con mejores mecanismos de participación para someter a juicio y rendición de cuentas a los diferentes actores que incurran en actos indebidos.

En la medida que los gobiernos pasados, presentes y futuros se vean sujetos a la voluntad popular y no disfruten de la complicidad, por parte de los diferentes poderes que conforman el sistema político mexicano, se podrá contar con mayor certeza de que los atropellos como: Ayotzinapa, la estafa maestra, la guardería ABC, el FOBAPROA, Aguas Blancas, Atenco, etc. no vuelvan a ocurrir.

La consulta popular es un derecho pero, por ser la primera vez que se realiza, debe ser considerada un deber; hay que considerar la participación de todos los ciudadanos del país, como una manera de ir superando el pasado trágico por el que pasamos durante la oscura noche del neoliberalismo, recuperar la dignidad y superar el vasallaje al que nos sometieron los que se creían dueños de los destinos de la nación.