La economía mundial se expandirá 5.6 % en 2021, pero con crecimiento desigual

Por Carlos Germán Palafox Moyers El presente artículo analiza la perspectiva de crecimiento de la producción-PIB real- de la economía mundial, así como de los países desarrollados y en vías de desarrollo para este 2021. Se prevé un fuerte crecimiento…

Por Carlos Germán Palafox Moyers

El presente artículo analiza la perspectiva de crecimiento de la producción-PIB real- de la economía mundial, así como de los países desarrollados y en vías de desarrollo para este 2021. Se prevé un fuerte crecimiento para las regiones, pero también una mayor desigualdad en las mismas.

Países desarrollados

Hacia fines de 2020, los mercados financieros —principalmente en Estados Unidos— alcanzaron nuevos máximos gracias a la esperanza de que una inminente vacuna contra la COVID-19 generara las condiciones para una rápida recuperación en forma de V, es decir una fuerte caída en la producción- generada por la crisis de la Covid-19, y el empleo y, posteriormente, un fuerte rebote en la producción y el empleo reactivando la economía global. Junto con las tasas de interés oficiales extremadamente bajas que mantienen los principales bancos centrales en las economías avanzadas, además de las políticas monetarias y crediticias heterodoxas, las acciones y los bonos recibieron un impulso adicional. Es importante señalar que existen dos grandes dimensiones en la economía: la financiera y la productiva o real que en muchas de las veces presentan movimientos contrarios, así como acompañamientos entre ambas dimensiones.

Sin embargo, esas tendencias ampliaron la brecha entre los mercados financieros y los reales o productivo, y ello se refleja en una recuperación en forma de K en la economía real. Esta forma de recuperación señala que habrá sectores económicos que reactivan fuertemente su crecimiento y otros que presentarán caídas en su crecimiento económico para este año 2021.

A quienes tienen empleos administrativos estables, pueden trabajar desde casa y utilizar sus reservas financieras existentes, les está yendo bien; mientras que a quienes están desempleados o subempleados en puestos precarios con bajos salarios, les va mal. La pandemia está provocando malestar social para este 2021.

Después de su caída libre en el primer semestre de 2020, la economía mundial inició una recuperación con forma de V en el tercer trimestre, pero solo porque muchas economías reabrieron con excesiva premura. Para el cuarto trimestre, gran parte de Europa y el Reino Unido se encaminaban hacia una recaída en la recesión, en forma de W, después de que se volvieron a instaurar confinamientos severos. E incluso en Estados Unidos, donde hay un menor apetito político por las nuevas restricciones debidas a la pandemia, al crecimiento del 7.4% en el tercer trimestre probablemente le siga uno del 0.50%, en el último trimestre de 2020 y el primero de 2021: una recuperación mediocre con forma de U. La economía mundial está experimentando una recuperación fuerte, aunque desigual. El crecimiento se concentra en algunas de las principales economías, mientras que la mayoría de los mercados emergentes y economías en desarrollo han quedado rezagado.

Países emergentes

En lo relativo a países de economía emergentes o subdesarrolladas, el COVID-19 no disparó una simple recesión, sino lo que el Banco Mundial llamó una “depresión pandémica”, que dejó a más de 100 millones de personas nuevamente al borde de la pobreza extrema (menos de dos dólares al día).

En los países de ingreso bajo- entre los que se encuentra los países de América Latina y el Caribe-, los efectos de la pandemia están anulando los logros que se habían conseguido en cuanto a la reducción de la pobreza y están agravando la inseguridad alimentaria y otros problemas estructurales. Los encargados de formular políticas en mercados emergentes enfrentan una difícil situación en la que deben mantener el equilibrio, en tanto intentan promover la recuperación protegiendo la estabilidad de los precios y la sostenibilidad fiscal. Los gobiernos pueden ayudar a establecer una recuperación duradera llevando adelante reformas destinadas a fomentar el crecimiento y dirigiendo sus economías hacia una senda de desarrollo ecológico, resiliente e inclusivo.

En muchos mercados emergentes las dificultades que se presentan, en cuanto a la vacunación, siguen afectando la actividad. Para 2022, las pérdidas de ingresos per cápita que se produjeron en el último año no se habrán revertido por completo en casi dos tercios de los mercados emergentes. Las perspectivas mundiales siguen sujetas al riesgo de que la situación se deteriore, por ejemplo, por la posibilidad de que haya nuevas olas de COVID-19 y tensiones financieras en medio de los altos niveles de endeudamiento de dichos mercados y economías.

En la siguiente tabla se presenta el PIB que se espera registre la economía mundial, los países desarrollados, subdesarrollados y por regiones. Se prevé que la economía mundial se expandirá 5.6 % en 2021, el ritmo posterior a una recesión más firme en 80 años. Las economías avanzadas presentarán una tasa de crecimiento del 5.4%, por su parte las economías emergentes y en desarrollo presentarán una tasa de crecimiento real del 6% y para América Latina y el caribe una tasa del 5.2%.

Región América Latina y el caribe

La región continúa severamente afectada por la pandemia de COVID-19 y los casos han aumentado de forma abrupta tras haberse ralentizado a principios de 2021. Brasil, en especial, se encuentra lidiando con rebrotes de variantes que no solo han infectado, sino re infectado a las personas. Por otra parte, la vacunación entre los países es desigual.

Desde que comenzó el año, las condiciones económicas externas han mejorado. El aumento en los precios de los productos básicos ha fortalecido los ingresos fiscales, y los flujos de remesas siguen firmes, lo que contribuye al gasto por consumo en Honduras, El Salvador, Jamaica, Guatemala y Nicaragua. Las llegadas de turistas internacionales representan una pequeña proporción respecto de lo que solían ser antes de la pandemia en gran parte del Caribe, pero, en los últimos meses, se han aproximado a la mitad de los niveles anteriores a la pandemia en la República Dominicana y en México. Sin embargo, las monedas se han depreciado, y en muchos países la inflación ha aumentado.

Debido a las presiones fiscales y a que se presume que se han logrado avances en la lucha contra la pandemia, el gasto y el alivio tributario relacionados con el COVID-19 se están reduciendo en la mayoría de los países. Aun así, las consecuencias de la pandemia siguen siendo graves. El empleo no ha regresado a los niveles anteriores a la pandemia. Las pérdidas de ingresos han agravado la pobreza y la inseguridad alimentaria en muchos países. Sin embargo, las perspectivas para la región son alentadoras dentro de lo que cabe.

En la próxima entrega se verá la perspectiva para la región de América Latina y especialmente para México en el  2021.

*Docente e investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y presidente del Observatorio Ciudadano de Seguridad y Convivencia del Estado de Sonora