La economía mundial se expandirá un 5.6 % en 2021, pero con crecimiento desigual (Parte II)

Por Carlos Germán Palafox Moyers En el artículo anterior se analizó la a perspectiva de crecimiento de la producción-PIB real- de la economía mundial, así como de los países desarrollados y en vías de desarrollo para este 2021. Se prevé…

Por Carlos Germán Palafox Moyers

En el artículo anterior se analizó la a perspectiva de crecimiento de la producción-PIB real- de la economía mundial, así como de los países desarrollados y en vías de desarrollo para este 2021. Se prevé un fuerte crecimiento para las regiones, pero también una mayor desigualdad en las mismas. Señalábamos que la economía mundial se expandirá 5.6 % en 2021. Las economías avanzadas presentarán una tasa de crecimiento del 5.4%, por su parte las economías emergentes y en desarrollo presentarán una tasa de crecimiento real del 6% y para América Latina y el caribe una tasa del 5.2%.

En lo relativo a países de economía emergentes o subdesarrolladas la COVID-19 no disparó una simple recesión, sino lo que el Banco Mundial llamó una “depresión pandémica”, que dejó a más de 100 millones de personas nuevamente al borde de la pobreza extrema (menos de dos dólares al día).

Planteamos que es importante identificar las dos grandes dimensiones en la economía: la financiera y la productiva o real, que en muchas de las veces presentan movimientos contrarios, así como acompañamientos entre las dos dimensiones. El poder identificar los movimientos de ambas dimensiones posibilita visualizar la forma de recuperación de la economía. Así, si las dimensiones corrieran en la misma dirección la recuperación sería en forma de V, en cambio si las tendencias ampliaran las brechas entre los mercados financieros y los reales o productivo, ello se reflejará en una recuperación en forma de K en la economía real, como está sucediendo en algunos países a nivel mundial.

En esta entrega se verán las expectativas para la región de América Latina y el Caribe, con especial énfasis sobre la economía mexicana.

Perspectivas

Se prevé que el crecimiento del producto interno bruto (PIB) regional será de 5.2 % en 2021, suponiendo que haya un avance moderado en la distribución de vacunas en la mayoría de los países, menores restricciones a la circulación, efectos secundarios positivos derivados de las economías avanzadas y un aumento en los precios de los productos básicos.

Se pronostica que la economía de Brasil crecerá 4.5 % en 2021, con la ayuda de una nueva ronda de pagos de emergencia a los hogares y condiciones de crédito interno e internacional benignas. Se prevé que la economía de México se expandirá 5% en 2021, ya que se espera que la industria manufacturera y el sector de los servicios se beneficien con un aumento en la demanda de exportaciones vinculadas con el fuerte crecimiento de Estados Unidos.

El cuánto durará la recuperación, en gran medida, dependerá de que se contenga la pandemia. Las inquietudes acerca de la sostenibilidad fiscal se han acrecentado porque la deuda pública bruta en la economía media alcanzo el 64 por ciento el último año y la deuda externa también aumentó. Las alteraciones vinculadas con desastres naturales son un riesgo persistente para la región.

Podría ocurrir que se superaran las expectativas si se produjeran, mediante los canales comerciales y de confianza, efectos secundarios positivos mayores que los previstos debido a la fuerte recuperación del crecimiento en Estados Unidos.

Perspectiva de México

Hace algunos días el Inegi publicó la tasa de crecimiento del PIB para el segundo trimestre de 2021 (2T-21) que fue del 19.6 por ciento con respecto al segundo trimestre de 2020 (2T20). Parece ser una tasa muy alta, sin embargo, hay que tomar en cuenta que justo en el segundo trimestre del año pasado es cuando más impactaron las políticas de confinamiento por la pandemia de Covid-19 en la economía. Es por ello por lo que esta tasa de crecimiento de casi 20 por ciento refleja mayormente la apertura que hay de la economía, con respecto a lo poco que estaba funcionando hace un año. Sin embargo, si queremos analizar la dinámica del crecimiento económico actual tenemos que considerar la tasa de crecimiento trimestral. En este sentido, el PIB de nuestro país creció 1.5 por ciento con respecto al primer trimestre de 2021. Esto es, analizar de un trimestre a otro del mismo año y los resultados cambian si lo realizamos de manera anualizado.

El resultado de estas dos formas de analizar la variable producción nos dará el cristal con que se mide el crecimiento y ambas están bien. Podríamos decir que 1.5 por ciento es una tasa alta, si la comparamos con el 0.5 por ciento que ha crecido trimestralmente en promedio el PIB en los últimos 20 años. También podríamos decir que 1.5 por ciento trimestral es una tasa alta debido a que crecimos a pesar del entorno nacional e internacional. Pero el análisis se puede realizar con otros años. Así, para otros analistas es importante comparar el nivel del PIB del periodo de referencia con las cifras de 2019. En ese caso, en lugar de un espectacular crecimiento observamos una caída de 2.8 por ciento. Y si la comparación se hace contra el segundo trimestre, pero de 2018, aun así, hay una caída, de 2.6 por ciento. Esta comparación nos daría que hay un retroceso en el nivel de actividad en el país.

Más aún hay otros especialistas que comparan la tasa de crecimiento del segundo trimestre de México con la tasa de crecimiento del mismo período de la economía estadounidense y con ello determinar si la tasa de crecimiento del país es baja o es alta. Es importante señalar que todas las formas de medir son correctas y depende del cristal con que se mire la variable podrá realizar su análisis.

Afortunadamente el PIB de México no sólo creció debido a la reapertura más rápida de lo anticipado a principios de este año, sino también al impulso que han dado los estímulos fiscal y monetario del vecino del norte. Por un lado, los seis paquetes de estímulo fiscal que se han aprobado en los últimos 18 meses en Estados Unidos suman cerca de 25 por ciento del PIB, un estímulo no registrado en el mundo contemporáneo.

Además, los legisladores norteamericanos están por aprobar un programa de infraestructura que también podría beneficiar a México. Por otro lado, mantener la tasa de interés de política monetaria prácticamente en cero e inyectar liquidez por 120 mil millones de dólares mensualmente han servido para estimular la economía estadounidense, así como la mexicana. Estos estímulos económicos en EEUU han permeado a la economía mexicana impulsando las manufacturas de exportación, el consumo −vía las remesas− y más recientemente por el turismo, que ha crecido significativamente, particularmente en los destinos de playa de nuestro país.

En el futuro cercano no hay duda de que existen retos importantes para el crecimiento de México, como la tercera ola de contagios de Covid-19, propiciados por la variante Delta, así como el ambiente de incertidumbre que todavía prevalece y que afecta negativamente a la inversión. No obstante, lo anterior, la mayoría de los especialistas, con sus diversos análisis planteados párrafos arriba, consideran que la probabilidad de que el PIB de México crezca al menos 5.0 por ciento este año, continúa siendo muy alta.

*Docente e investigador del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y presidente del Observatorio Ciudadano de Seguridad y Convivencia del Estado de Sonora.

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