Las contradicciones de Ernesto Gándara

El “Borrego” repudia las campañas negras, pero Ernesto y su equipo pautan publicidad-fake news contra candidatos rivales Por Mario Campa Una campaña electoral es una ocasión privilegiada para conocer la cosmovisión de un candidato. El discurso y la elección de equipo dan…

El “Borrego” repudia las campañas negras, pero Ernesto y su equipo pautan publicidad-fake news contra candidatos rivales

Por Mario Campa

Una campaña electoral es una ocasión privilegiada para conocer la cosmovisión de un candidato. El discurso y la elección de equipo dan relieve a su propuesta política. Así como la arenga pública permite contrastar dichos y hechos en beneficio de una decisión informada del voto, cualquier contradicción confunde al elector.

El caso de Ernesto Gándara es resaltable porque su candidatura parece enfrentar a duelo a dos personajes antagónicos. Como en la famosa novela corta de Stevenson, la alianza PRI-PAN en Sonora parece tener un candidato “Borrego” (a la Dr. Jekyll) en campaña de día y a su alter ego “Ernesto” (a la Mr. Hyde) contradiciéndolo de noche.

El “Borrego” recita frases como “ya no se trata de que ganen los partidos”, pero Ernesto hace alianza con el PAN y reparte candidaturas a las mismas familias que han gobernado Hermosillo durante décadas y que han usado a los dos partidos dominantes como franquicias.

El “Borrego” prometía perfiles nuevos y ciudadanos en las candidaturas, pero Ernesto cedió los primeros lugares de la lista de aspirantes a diputados plurinominales a políticos tradicionales como “El Patode Lucas, cuya repentina salida de ProMéxico sigue en el aire.

El “Borrego” repudia las campañas negras, pero Ernesto y su equipo pautan publicidad-fake news contra candidatos rivales.

El “Borrego” pide campañas de altura ante la prensa, pero Ernesto intenta asustar al elector en cenas de alta sociedad con supuestas expropiaciones del litio y repitiendo lugares comunes como “Venezuela”.

El “Borrego” niega tener en marcha una campaña de conflicto con la Federación, pero Ernesto repite la palabra “centralismo” al cansancio.

El “Borrego” rechaza la demagogia en sus mítines, pero Ernesto se niega a explicar si sus propuestas serían financiadas con austeridad o un combinación de más impuestos y deuda.

El “Borrego” promete responsabilidad hacendaria, pero Ernesto aumentó en 56% la deuda de corto y largo plazo (546 mdp a 851 mdp) en sólo tres años al frente de Hermosillo, obteniendo una calificación de Insolvencia para las finanzas públicas locales (ISAF, 2009) y obligando a su primo Javier a endeudar aún más al municipio al empezar su mandato.

El “Borrego” dice que gobernaría con las mujeres, pero Ernesto nombró a puros hombres en los principales puestos de su gabinete al frente del Ayuntamiento de Hermosillo y mencionó un gran total de siete veces la palabra “mujer” en sus informes de Gobierno del 2007 y 2009, la mayoría sólo saludos al paso.

El “Borrego” habla de rescatar mil parques en Sonora, pero Ernesto omite explicar si después los venderá a grupos de interés, como sucedió con el ecocidio de uno de los pulmones de la ciudad: El parque Villa de Seris.

El “Borrego” reitera su compromiso con el combate a la pandemia, pero Ernesto fue reportado por el semanario Proceso (23 de marzo del 2021) como uno de los asistentes a una boda masiva de laxos protocolos.

El “Borrego” discursa sobre una “Sonora ganadora”, pero Ernesto calla que fueron las dos últimas administraciones de Guillermo Padrés (PAN) y Claudia Pavlovich (PRI) las que llevaron a la entidad a ser implícitamente “perdedora”.

¿Cuál de los dos personajes gobernaría Sonora, en caso de ganar? Es un completo misterio.

*El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile.  Artículo autorizado por su autor para publicarse en Sonora Inclusiva.