Las finanzas municipales de Gándara (Parte II)

Por Mario Campa La columna pasada analizó el endeudamiento que legó Ernesto Gándara al frente del Ayuntamiento de Hermosillo (2006-09). Los Informes de Resultados de la Cuenta Pública del ISAF (auditor de Sonora) muestran que la deuda municipal de corto…

Por Mario Campa

La columna pasada analizó el endeudamiento que legó Ernesto Gándara al frente del Ayuntamiento de Hermosillo (2006-09). Los Informes de Resultados de la Cuenta Pública del ISAF (auditor de Sonora) muestran que la deuda municipal de corto y largo plazo saltó de 545,987,431 pesos en diciembre del 2006 a 851,266,226 pesos al cierre del 2009.

Ello devino en que la calificación a la Gestión Financiera del Municipio bajara de un 10 heredado a 8.66, en tan sólo tres años.

El ISAF dictaminó insolvencia, algo no visto antes, comenzando ahí los problemas que colocarían a Hermosillo entre los cinco municipios más endeudados del País.

En sí misma, la deuda no es mala. La inversión pública puede generar recaudación futura que ayude a la sostenibilidad financiera. Sin embargo, las mismas auditorías del ISAF muestran que la deuda de corto plazo en esos años se fue esencialmente a gasto corriente, como nómina, materiales y publicidad. Además de la insolvencia, el auditor reprobó con un No Aceptable varias métricas municipales: Gasto corriente por servidor público (295,389 pesos anuales contra 242,016 promedio de municipios urbanos); Inversión en obra pública (6.13% del presupuesto se fue a ese fin contra 11.7% promedio); Inversión en obra pública per cápita (130.12 pesos anuales frente a 177.37 promedio), y Retribución en obras en relación con la recaudación (por cada peso recaudado, sólo 15 centavos se fueron a obra pública y estuvieron lejos de los 38 centavos considerados Aceptables).

Consecuentemente, el dictamen del 2009 fue demoledor: “Del resultado obtenido por los indicadores, opinamos que el ejercicio del gasto del Municipio es, en virtud de obtener 5.24 como puntaje promedio… se recomienda analizar la política No Aceptable de gasto del Municipio, con el propósito de rediseñar y reducir el gasto corriente”.

Si no fue obra pública, ¿qué priorizó entonces la administración municipal de Gándara? Los aumentos a los funcionarios de alto nivel fueron particularmente onerosos.

La página de transparencia del Ayuntamiento exhibe que durante esa presidencia los directores generales tuvieron un aumento salarial del 32.5% (40 a 53 mil pesos mensuales), mientras los directores de área tuvieron un alza de 142.8% (de 14 a 34 mil pesos). Ambas subidas superaron significativamente cualquier ajuste inflacionario y los aumentos a los servidores públicos de abajo.

Abundan también las opacidades. Las auditorías del ISAF a Agua de Hermosillo desnudan dos graves faltas en los ejercicios presupuestales 2008 y 2009 que no se presentaron en los años inmediatos anteriores o posteriores.

Se trata de adjudicaciones directas que por su monto debieron haber sido licitadas, según el auditor. En conjunto, los dos paquetes irregulares ascendieron a 30,540,057 pesos. Asimismo, en su Primer Informe, Gándara anunció gasto corriente discrecional sin pudor alguno: “Se constituyó el Fideicomiso Promotor del Municipio, a través de la OCV, lo que ha permitido destinar a los empresarios hoteleros cerca de 6 millones de pesos”. Además del monto, destaca un conflicto de interés.

Ya ni abordaremos los sobrecostos del mausoleo ni los viáticos de tres funcionarios que viajaron a Texas al evento “Cómo hacer negocios en los Estados Unidos” del 11 al 14 de febrero del 2009. Basado en estos antecedentes, ¿qué podemos esperar para Sonora si triunfase Gándara? Un Gobierno estatal derrochador y al servicio de la camarilla en turno.

*El autor es asesor independiente, especialista en finanzas internacionales y política económica. Tiene estudios en el ITAM y la Universidad de Columbia, y colaboró con el Ministerio de Hacienda de Chile. Artículo autorizado por su autor para publicarse en Sonora Inclusiva.

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