Los retos del ISJ

“Aprender es controvertir. La juventud no son los jóvenes sino los cambios que en la sociedad propugnan los jóvenes” José Revueltas  Por Manuel Valencia Para serles muy honesto, opino que cuando se habla de juventud no se tiene muy claro…

“Aprender es controvertir. La juventud no son los jóvenes sino los cambios que en la sociedad propugnan los jóvenes”

José Revueltas

 Por Manuel Valencia

Para serles muy honesto, opino que cuando se habla de juventud no se tiene muy claro de qué se está hablando realmente. Se supone que existe y se parte de ello. Esto puede ser perjudicial, más si se es representante, legislador o bien, intentas diseñar política pública que atienda a estos grupos.

Suponer una juventud integral es debatible, yo prefiero hablar de una juventud a medias. El objetivo central de todo instituto de la juventud (a nivel nacional IMJUVE a nivel estatal ISJ) sería hacer de la juventud algo posible, segundo, una etapa de la vida en que las capacidades se desarrollen completamente, en otras palabras: que los jóvenes puedan disfrutar esta bonita etapa en plenitud. Que logre formar ciudadanos proactivos y comprometidos con su comunidad.

Las cosas no están fáciles, de hecho, ser joven es considerado uno de los factores de desigualdad. Por ejemplo: en América Latina casi 1 de 3 jóvenes vive en un lugar con escasez de alimentos[1]. Las desigualdades se entrecruzan, más con la pandemia, según una encuesta de las Naciones Unidas 57.4% de jóvenes considera que han aumentado las situaciones/casos de violencia basada en género durante la pandemia[2]. La pandemia trae aparejado una caída generalizada en el nivel de actividad lo que aumenta la cantidad de los llamados despectivamente “ninis”, afectando sobre todo a las mujeres: entre 15 a 29 años que no estudian ni están ocupados en el mercado laboral en América Latina, más del doble son mujeres[3]. Sonora no es ajeno a estas cifras.

¿Qué puede hacer un instituto de la juventud para comenzar a subsanar las desigualdades y factores de riesgo juveniles?

De ningún instituto de la juventud se espera que resuelva los problemas por sí solo, sería imposible que una sola institución lograra eso, además, cada secretaría de gobierno puede tener un programa dirigido a los jóvenes.  Lo que sí se espera es que sea un organismo conocedor de las carencias y necesidades no satisfechas; así como un puente y cara visible del gobierno hacia esa parte de la sociedad; en Sonora la mitad de la población tiene 30 años o menos. Se espera sea hábil en colaborar con otros organismos de gobierno para sacar adelante programas dirigidos a estudiantes, emprendedores, artistas en potencia, jóvenes que deben trabajar con o sin necesidad económica, y un largo etcétera. Este instituto tendría que ser consciente, proactivo y eficaz en sus tareas; así como un fiel acompañante a las causas. Ya no puede seguir siendo “un trampolín político” o la “granja de funcionarios” donde se suelen aprender malas prácticas. Tenemos que romper ese círculo vicioso ahora.

Para el cambio de gobierno, que pretende ser una transformación y el inicio de otra etapa en Sonora, es vital que, para evitar la simulación, se haga un diagnóstico serio y se trace un conjunto de programas que atiendan (siguiendo los principios del próximo gobierno estatal) primero a los más vulnerables.

Alfonso Durazo propuso la creación de un “observatorio juvenil” (por cierto, propuesta de dos jóvenes: Sebastián García y Alonso Taddei en el libro Sonora 2021[4]); que junto con la promesa de integrar un gabinete con el cincuenta por ciento de personas jóvenes, se espera un gobierno con las herramientas suficientes para realmente conocer, casi radiográficamente, la situación del joven sonorense; así como hacer sentir a las nuevas generaciones bien representadas con el 50% menor a los 30 años. Dos grandes aciertos del hoy candidato electo.

En lo siguiente apuntaré muy esquemáticamente algunas áreas fundamentales que el Instituto Sonorense de la Juventud debe tener en cuenta:

  • Juventud y condiciones laborales: No se dimensiona qué tanto afecta la falta de empleo, o bien la precariedad laboral con salarios bajísimos o prestaciones nulas. Esto tiene efectos psicológicos importantes, además que las más de las veces los jóvenes son contratados en áreas de servicios donde prima la forma de contratación por outsourcing. En parte la pérdida de esperanza o el pesimismo tiene que ver con que en el futuro tampoco se avizora condiciones dignas de vida[5].

Por eso es indispensable que este gobierno active centros de información y formación en derechos laborales, que se acuda a las escuelas para informar lo básico en cuestión de derechos laborales; también se debería alentar la democracia laboral a través de fomentar la organización, así dar a conocer cómo defender su dignidad laboral. Como estudiante y trabajador que fui (parte de la prepa y toda la universidad) me di cuenta de lo común que son los abusos en los centros de trabajo (de todo tipo) sobre todo a jóvenes.

  • Juventud, arte y cultura: La inquietud de esta etapa de la vida lleva a explorar las pasiones a través del arte y la cultura. Hemos visto cómo batallas de freestyle, bailes, los “tokínes”, los cines, el teatro, ferias de lectura reúnen a muchos jóvenes deseosos por hacerse de un poco del legado humano, así como del goce de estas prácticas, es un momento en que si es encaminado bien puede resultar en una gran escritora, bailarín, una cantante excepcional, etc. Desgraciadamente la expresión cultural no ha sido de interés de los anteriores gobiernos estatales. Es fundamental hacer una verdadera política cultural por medio de la promoción, visibilización, abrir espacios y fundamentalmente invertir más en estos aspectos, para incentivar las inquietudes y capacidades artístico-culturales.
  • Juventud y educación: Puedo confirmar, como maestro, que el sistema educativo está diseñado para fomentar las capacidades productivas que sirvan a la sociedad de mercado, fomenta la competencia, pero no la cooperación. Si la educación no enseña a pensar en cómo transformar la realidad junto con otros/as, se convierte en un cúmulo de frases que se deben memorizar. Es importantísimo fomentar estudios didácticamente atractivos sobre la historia regional, la ética, las artes y humanidades. Sí como hacer actores de las dinámicas a los propios estudiantes. El tiempo en que el maestro habla y el estudiante apunta ya debe terminar. Esto en cuanto a las dinámicas de la escuela, pero no olvidemos que nuestro mayor problema es que hay quienes no pueden o no quieren seguir en la escuela. A ellos es a quienes el ISJ debe motivar por medio de la extensión de los programas de becas que impulsará Alfonso Durazo a través del recorte del presupuesto del Congreso. Deberá actuar como gestor, comunicador, intermediario, con una ética intachable para entregar las becas que podrían cambiarles la vida a miles de sonorenses.
  • Juventud y política: Desde 1968 hasta 2020 las juventudes han protagonizado movimientos sociales para adquirir nuevos derechos, más democracia, cambio de paradigma en cuestiones de género, alto al asesinato de estudiantes y un largo etcétera. Estas luchas son las que hoy, algunas más otras menos, ven una oportunidad en la cuarta transformación, sería una gran pérdida no hacer mancuerna entre gobierno y movimientos sociales para juntos transformar la sociedad. Por eso el ISJ debe tener los pies en la tierra, no perder el contacto con las causas más progresistas, que hoy las abanderan las nuevas generaciones. El ISJ debe ser un espacio de diálogo y reflexión, ser un puente, entre movimientos sociales y la sociedad sonorense. Por otro lado, es importantísimo que haya representación política con perfiles no mayores a los 35 años, no me extiendo más en este aspecto porque en un reciente artículo Mario Campa lo ha explicado muy bien[6].
  • Juventud y seguridad: Los números rojos en Sonora han ido en aumento, pero en las calles las cifras se quedan cortas con el horror cotidiano de vivir en un estado carcomido por la violencia. Los grupos delincuenciales utilizan personas muy jóvenes para el narcomenudeo, así como el sicariato; la esperanza de vida en estas actividades es muy baja. Por ende, han sido los sectores de entre 18 y 35 los más afectados por la espiral de violencia en todo México, que aumenta más si eres mujer.

Pienso que la situación de la inseguridad es de las más urgentes de atender, claro, la respuesta no es fácil, pero debemos comenzar a hablar de ella. Como lo ha señalado Jesús Acuña[7] seguridad y desarrollo humano son un binomio. Es importantísimo asegurar el pleno desarrollo de las capacidades para coadyuvar en la pacificación. Como ya he comentado en otros espacios[8] la cuestión es multidimensional y hay que prestar atención a factores como el ambiente familiar, la escolaridad, la precariedad económica para hacer un diagnóstico; y también a factores más subjetivos como la cultura que facilitan la entrada a delinquir. En conclusión, la seguridad es una prioridad, pero ésta no se logrará si las anteriores condiciones de todo tipo (económicas, laborales, educativas, morales, culturales) no mejoran para la juventud, quedaría en buenos deseos, pero no en buenas acciones.

El nuevo gobierno viene con el impulso renovador de la cuarta transformación, entra con una legitimidad realmente envidiable; pero al mismo tiempo los gobiernos anteriores endeudaron al erario, en Sonora la violencia se ha disparado. En esta situación no es momento de improvisaciones, tampoco de ser agencia de colocación o poner a fulana o a mengano nomas porque sí. Afortunadamente Alfonso Durazo se distinguió por su comprobado compromiso por mejorar Sonora, también se distinguió como el candidato de las propuestas. En lo personal estoy confiado que elegirá al mejor perfil posible para este instituto, pero también he de comentarle que el Instituto Sonorense de la Juventud tiene que sacudirse la mala fama de ser “trampolín político” con una actuación excepcional. Confío en que estos seis años tendremos un sentimiento de optimismo generalizado por este instituto, por dos razones: primero, la o el elegido debe escuchar a Alfonso y a Andrés Manuel cuando han referido que para servir a la patria se necesita 99% de honestidad, también de dirigirse por los tres principios: no mentir, no robar y no traicionar. El segundo aspecto por el cual estoy seguro de que será absolutamente distinto, es que la persona que entre deberá entender que no se trata de protagonismos vacíos, sino que está representando un proyecto histórico que acabará con la corrupción, la impunidad y la injusticia. Tercero, no menos importante, que deberá entrar con la plena conciencia que se debe comenzar por trabajar por aquellos que históricamente han sido excluidos y empobrecidos. El gran reto es poner al servicio de los jóvenes, que se encuentran en estas condiciones, todo el esfuerzo de cada uno de los futuros servidores populares.

[1] Encuesta interagencial “Jóvenes ante el Covid-19 en América Latina y el Caribe” (2020). Disponible en: https://www.paho.org/es/eventos/jovenes-ante-covid-19-america-latina-caribe

[2] Ibíd.

[3]CEPAL. La matriz de la desigualdad social en América Latina (2016). Disponible en: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/40668/4/S1600946_es.pdf

[4] Propuesto en el artículo “Política pública juvenil en Sonora: ¿dónde estamos y hacia dónde ir?” Aquí puede descargar el volumen 2: https://www.sonora2021adm.com/

[5] Aquí algunas consecuencias de esquemas laborales altamente inseguros: http://www.relevo.mx/poliacutetica/todos-contra-el-outsourcing-parte-ii

[6] Mario Campa. “La brecha política juvenil”. Sonora Inclusiva. Ver en: https://sonorainclusiva.com/2021/06/23/la-brecha-politica-juvenil/?fbclid=IwAR31Phq3U-C-iu10NcxBDVu6Yn3Z3acd-dAGBFYJaVI-XMImBNZ7tlOgccs

[7] Jesús Acuña. “Ahora viene lo bueno (tercera parte)”. El Imparcial. Ver en: https://www.elimparcial.com/sonora/columnas/Ahora-viene-lo-bueno-tercera-parte-20210627-0001.html

[8] Manuel Valencia. “Juvenicidio en Sonora: razones y propuestas.” En Sonora 2021: Propuestas para su transformación Volumen 3. Que se puede descargar en: https://www.sonora2021adm.com/