Morena: Un partido mosaico (o el costal de papas)

Por Alejandro Rozado Al surgir como un movimiento de insurgencia electoral, en Morena confluyeron muchas corrientes políticas opositoras antisistema, así como numerosos grupos oficialistas expulsados por la pandilla de canallas que dirigió al país hasta antes de 2018. Semejante heterogeneidad sólo…

Por Alejandro Rozado

Al surgir como un movimiento de insurgencia electoral, en Morena confluyeron muchas corrientes políticas opositoras antisistema, así como numerosos grupos oficialistas expulsados por la pandilla de canallas que dirigió al país hasta antes de 2018. Semejante heterogeneidad sólo pudo converger exitosamente gracias al liderazgo indiscutible de AMLO y al empuje histórico de un pueblo puesto ya de pie.

Una vez conseguida la presidencia de López Obrador, esta amplia coalición de fuerzas disímbolas con diversidad de intereses y puntos de vista acerca de la política nacional perdió su razón de ser. Pasó de ser un partido-movimiento a un partido mosaico. Incluso algo peor: un costal donde caben todo tipo de chiles y verduras, frutas y tubérculos (un “costal de papas”, decía Gramsci).

Ello EXPLICA que Morena haya abandonado los grandes temas nacionales y se sumergiese en un mutismo desconcertante en el par de años posteriores: ningún pronunciamiento relevante de su dirigencia, ninguna movilización callejera. Toda la política se ha dejado en manos de los poderes ejecutivo y legislativo, mientras el “partido” ha contemplado su propia parálisis, pues las posiciones contrapuestas de los morenistas se anulan entre sí. La suma vectorial de tan disímbolas fuerzas en su interior es de resultante CERO. Mucha grilla y nula claridad de propósitos.

De modo que Morena, con esta característica de costal de papas, no es un partido de militantes disciplinados por un programa y estatutos, no se integra a los movimientos sociales reivindicativos y, en suma, no es un partido de vanguardia de la 4T. Es una mera aglomeración de adherentes -muchos de ellos honrados y dispuestos a dar más de sí mismos.

Por esta razón fundamental (el costal de papas), será muy difícil cualquier “depuración”, pues todos tienen derecho a estar en el costal. Lo mejor que le puede pasar a Morena es que identifique su condición de mosaico y se reconvierta en un Frente Amplio -como en Uruguay, con organizaciones más homogéneas y bien delimitadas, incluida una izquierda socialista democrática, que se unan con propósitos comunes ante la derecha neoliberal. [Continuará]

Notas relacionadas:

El laberinto de la soledad… se esfumó