Suspirantes 2021: Tiempo de generosidad

Por Luis Fernando Rodríguez Se ha llegado decir en son de broma, que somos tantos los suspirantes a alcaldes, regidores, diputados federales y/o locales, que no se puede salir a la calle sin toparse con uno o, al menos, “levantar…

Por Luis Fernando Rodríguez

Se ha llegado decir en son de broma, que somos tantos los suspirantes a alcaldes, regidores, diputados federales y/o locales, que no se puede salir a la calle sin toparse con uno o, al menos, “levantar una piedra sin que salgan tres”.

En la selección de candidatos, todos los partidos se encuentran ante la misma encrucijada ¿Qué criterios y variables considerar para seleccionar a las y los mejores y no equivocarse tanto en la competitividad electoral, como en el ejercicio de la función pública?

Es un hecho que competir por un puesto de elección popular es una experiencia muy enriquecedora en la vida pública, sin embargo, representa también una tarea nada fácil de lograr, sobre todo, en una época en que algunos medios de comunicación se han convertido en verdaderos aparatos de extorsión y las redes sociales pueden ser fácilmente manipuladas a través de anónimos o silvestres con iniciativa, que no tienen el menor empacho en desfogar su ira, odio o frustración y gustosamente dañan la imagen de quien representa un peligro a sus intereses.

¿Quién de los suspirantes sabe moverse en estas aguas turbulentas para representar, a final de cuentas, un beneficio para su partido?

De igual forma, una campaña política no es “enchílame otra”, es una tarea que representa perseverancia, sacrificio, valor, creatividad, capacidad de trabajo, organización y promoción, con lo que todo esto significa.

Vale la pena señalar lo anterior, porque el próximo 6 de junio los sonorenses tenemos una cita con la historia. Por un lado, está en juego continuar por la misma ruta en que nos han llevado los gobiernos del PRIAN, a ser uno de los estados más rezagados de la frontera norte, en cuanto a crecimiento y desarrollo, o bien, alternar a un proyecto que dignifique la vida pública, ponga en el centro de los intereses al ciudadano y luche por una mayor justicia social en nuestro estado. El cambio no será fácil y los intereses, alrededor del status quo, lucharán como “gato boca arriba”.

Al igual que en todo el país, en Sonora las elecciones del 2021 se pelearán distrito por distrito y municipio por municipio de una manera bestial y sin escrúpulos, y cualquier candidato que no esté preparado para dar la batalla, simplemente perderá y afectará al proyecto en general.

¿Qué suspirantes pueden traer consigo valor agregado a un proyecto mayor, como lo es el de la gubernatura?

Por otro lado, ser una figura pública representa un alto honor, pero también una alta responsabilidad. Cambia el estilo y forma de vida, obliga a ser más correcto en el andar, así sea en las cosas más básicas y sencillas, pero sobre todo, obliga a estar preparado para el puesto al que se aspira.

La alta responsabilidad de buscar un cargo público, no debe responder a las “ansias de torero” de quien lo busca o al hambre de un protagonismo estéril, mucho menos al interés personalísimo de tener un mayor ingreso. Uno debe buscar servir, no servirse.

Por supuesto que toda aspiración es legítima, sobre todo si se cuenta con experiencia, preparación, años de lucha por un cambio (en la trinchera que haya sido), o si se cuenta con trayectoria e historial de honestidad probado, en el manejo de los dineros públicos, y no sólo en la teoría. Sin embargo, quienes buscamos un puesto de elección popular, debemos ser generosos en nuestras aspiraciones y poner en el centro de nuestro anhelo, el bien superior de Sonora.

Sonora requiere una operación a corazón abierto. Sus finanzas están quebradas, nuestra vocación empresarial comprometida, el empleo deprimido, la infraestructura es deficiente, los servicios públicos, seguridad, la salud y atención a grupos vulnerables muy por debajo de las necesidades. El tiempo de cambio es hoy y no puede aplazarse.

Tiene razón nuestro nuevo presidente de Morena en Sonora, Adolfo Salazar Razo, al decir que en nuestro partido “primero está el proyecto de transformación de Sonora y después la legítima aspiración individual de contender para un cargo de elección popular”.

Buscar representar al pueblo, a través de un cargo público, debe obedecer única y exclusivamente al legítimo interés de servir, porque como dicta un principio de Morena: “asumir el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud, si se pone el servicio de los demás”.

Buscar un puesto público debe obedecer al objetivo de trabajar por el interés colectivo, de preguntar al pueblo su opinión y saber escucharlo, entender el mensaje de sus necesidades y encontrar soluciones a sus demandas.

Es saber idear qué hacer ante las carencias de un pueblo, cuando falta agua, cuando los servicios públicos son deficientes, es entender el manejo y destino del presupuesto y concretar acciones para su mejor aplicación, revisión y control. Significa tener una orientación y conocimientos jurídicos, para promover los cambios necesarios para que la función pública sea más eficiente y expedita para el ciudadano.

En este sentido, bien haríamos los aspirantes a un puesto de elección popular, en firmar un manifiesto de unidad para apoyar a quienes sean electos, porque representen una mejor opción para la competencia electoral y que  por su preparación, experiencia y capacidad, se vislumbre un mejor desempeño, alineado a las directrices de la cuarta transformación, en el ejercicio del cargo.

*El autor es Maestro en Asuntos Internacionales por la Universidad de Columbia, ha sido Diputado Federal y ocupado varios puestos en la Administración Pública Estatal y Federal. Miembro de Morena.