Una aproximación a lo que pasó

Por Armando Saucedo Monarque  @saucedomonarque Sin duda el triunfo de Morena en el estado fue la reacción de la población en contra de tantos años de corrupción y mal gobierno marcados por la opacidad y la impunidad en todos los ámbitos…

Por Armando Saucedo Monarque  @saucedomonarque

Sin duda el triunfo de Morena en el estado fue la reacción de la población en contra de tantos años de corrupción y mal gobierno marcados por la opacidad y la impunidad en todos los ámbitos de la sociedad; por eso debemos de discurrir esta variante para tratar de hacer una aproximación de lo que sucedió en las elecciones próximas pasadas.

Otro elemento importante a considerar es el apoyo indiscutible de la gente al presidente Andrés Manuel López Obrador, con quien se identifica visiblemente el grueso de los sonorenses, cuando menos desde el 2018, como lo han puesto en evidencia la mayoría de las mediciones hechas hasta la fecha, que han marcado un claro apoyo a la cuarta transformación como conjunto de programas asistenciales focalizados en los pobres, en los que menos tienen y en los excluidos de cualquier posibilidad de movilidad social.

Asimismo, es importante para cualquier aproximación a la realidad electoral, o el qué pasó, tomar en cuenta la condición de Morena como movimiento social que desbordó a Morena como partido, ya que es una realidad indiscutible que la fuerza electoral de sus candidatos no fue producto exclusivo de su estructura partidaria, influyeron varios elementos que se produjeron en varias pistas en el escenario comicial, entre ellos, la potente presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador y su capital político, la organización y capacitación para el cuidado y defensa del voto y la implementación de una serie de alianzas con distintos sectores sociales que se sumaron a la campaña, que permiten explicar por qué se sorteó un campo minado de desafíos y escollos en un entorno cubierto de campañas de noticias falsas, miedo e intimidación previas a la elección, implementados por sectores del clero, grupos de interés, gobierno del estado, capitanes del dinero y demás especímenes.

Todos estos elementos objetivos, que actuaron en el desarrollo electoral, posibilitaron que la candidatura de Alfonso Francisco Durazo Montaño cayera en tierra fértil propicia para que floreciere la semilla del cambio, como alternancia en el camino a la transición democrática en una rúa difícil y con un sinnúmero de obstáculos de todo tipo, en otras palabras, el conjunto de factores objetivos y subjetivos sumados a la empatía que generó la candidatura de Alfonso Francisco Durazo Montaño, han permitido la victoria electoral de la opción del cambio.

En este devenir de cosas, el factor sustantivo de la plataforma electoral fue el nexo causal entre las aspiraciones de la gente, la propuesta elegible y un candidato con perfil ganador y con potencial capacidad para gobernar e implementar la oferta política, es decir, en la justa electoral se construyó una candidatura que aprovechó la ventana de oportunidades en el momento, por lo tanto, al asumirse formalmente el poder este proceso circular debe de dar el salto cualitativo materializado en el diseño de políticas públicas que se aboquen a resolver los problemas en los municipios y el estado, que no son pocos y si muy variados y complicados.

En ese orden de ideas el diseño e implementación inmediata de una política en contra de la corrupción y la impunidad serán primordiales para darle gobernabilidad al proyecto del cambio verdadero porque, en la medida en que las acciones emprendidas fructifiquen, se ampliará el margen de maniobra del nuevo gobierno en todos los sentidos y, a la vez, se ganará credibilidad para profundizar en éstas, barriendo la escalera de arriba abajo, como se prometió y se dijo a lo largo de la campaña.

Este gobierno próximo para inaugurarse deberá de ejercer desde el principio, ya que el estado de cosas limitará su curva de aprendizaje, urge actuar de inmediato, no hay tiempo que perder, debe de echar mano de lo mejor, nada  de reciclar cuetes quemados que nada aportarán ya que son producto de viejas prácticas y añejas tropelías, borremos de la escena a la caduca y corrupta clase política, es el momento de construir una nueva clase de profesionales del quehacer público que arropen como suyos los ejes de la moralidad pública: no robar, no mentir y no traicionar, como dijo el gobernador electo.

Finalmente, vale reflexionar que estamos en un momento histórico en Sonora, que puede ser el punto de inflexión para construir un nueva forma de gobernar con un renovado modelo organizacional basado en cuadros probos y capaces que desplacen la vieja burocracia corrupta aplicando una austeridad republicana porque, de lo contrario, se mostrará notoriamente una incapacidad para organizar una nueva administración pública en todos los niveles de gobierno, en tanto que, en el primer caso, podría garantizarse el arribo a puerto seguro después de la larga travesía sexenal ya que, en el segundo, estaríamos apostándole a un fracaso seguro como sucedió con el gobierno de Vicente Fox Quesada, que dejó intactos los cuadros del priismo en las entrañas del cuerpo institucional ante su incapacidad de llenar el obeso cuerpo de la administración pública, pues a la larga estos se impusieron y reprodujeron las viejas prácticas corruptas, inercias burocráticas y opacidades que lo marcaron como uno de los sexenios perdidos altamente corruptos.